Berlín, Alemania -. ( AGENCIALAVOZ.COM ) La crisis está tensando en Alemania las relaciones entre dos estamentos muy bien avenidos históricamente: la Iglesia y el mundo de la empresa y las finanzas.
Y ello porque las críticas a la “divinización del dinero” y al poder banquero han sido la tónica dominante en los mensajes navideños y en los sermones del obispo aleman Wolfgang Huber, presidente del Consejo de la Iglesia Evangélica, en estas fiestas. Confesión suma millones de fieles en el país.
Ante ello, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, anunció en una entrevista en la prensa germana que promoverá una cumbre entre el obispo aleman y el ámbito financiero para pacificar los ánimos. Huber, en concreto, personalizó sus críticas en Josef Ackermann, presidente del gigante Deutsche Bank y quintaesencia del banquero sin escrúpulos para muchos de sus compatriotas, de quien dijo que pretendía sacar unos rendimientos “exagerados”, que tarde o temprano llevarán al “hundimiento”.
Los propósitos de Ackermann son “una forma de divinización” alrededor del “ternero de oro”, dijo Huber, para quien “el dinero se ha convertido en un dios”.
Paralelamente, cinco obispos de la Iglesia de Inglaterra acusaron también ayer de “corrupción moral” al Gobierno del primer ministro laborista, Gordon Brown, al poner en entredicho sus “escandalosas” políticas para afrontar la crisis. El de Manchester afirmó que el Ejecutivo laborista está “seducido por el dinero” y “moralmente corrupto”.
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