EE.UU-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) Han pasado las elecciones presidenciales en los Estados Unidos de América y sin duda alguna, los resultados han acaparado el sentimiento y opiniones de gobiernos foráneos, la prensa internacional y local.
Expertos en la métrica del análisis de encuestas post-eleccionario afirman que fue más una victoria del “repudio al gobierno republicano” que de un mandato de liderato demócrata.
En otras palabras, el Presidente Electo Barack Obama obtuvo el voto de una mayoría de norteamericanos que con su sufragio dijeron: “Estamos listos para un cambio, cueste lo que cueste y sin importar las consecuencias”.
De hecho, el ejemplo más nítido de esta afirmación son los votantes latinos, quienes por más de 67 por ciento, dieron su voto al candidato demócrata, incluyendo un 48 por ciento de los evangélicos latinos que anteriormente habían votado a los republicanos.
Las implicaciones de esta gestión se resume en la siguiente conclusión: De no lograrse una reforma inmigratoria integral que salve las familias de miles de indocumentados, que evite la separación familiar y la discriminación racial, el costo de esta elección será amargo y decepcionante para todos los latinos y con más peso de conciencia para quienes valoramos los conceptos que resumen una cultura tradicional y conservadora; ¡la iglesia evangélica latina!
Esto es así, siendo que más del 17 por ciento de los pastores evangélicos latinos que viven en los Estados Unidos son inmigrantes indocumentados y el 38 por ciento de los congregantes y miembros de nuestras iglesias son por igual indocumentados.
De hecho, confiamos en que el desafío es reciproco siendo que hemos notado que Obama revela indicios de ser un “líder de consenso”, lo que nos anima a creer que, tendremos un “amigo (desconocido) en la Casa Blanca”.
En otras palabras, Barack Obama tiene la oportunidad de acercarse a la iglesia latina evangélica asumiendo un gobierno que incluya el debate y la representación de aquellos que siendo conservadores, también representan con dignidad y pasión sincera, la fe y calidad de vida de nuestra comunidad latina.
Por consecuencia, el liderato pastoral evangélico latino tiene la oportunidad única, de hacerse valer por el valor intrínseco de nuestra propia idiosincrasia doctrinal y teología conservadora radical, lo cual es otro de los desafíos a tomar y confrontar.
Por siglos, la Iglesia Evangélica Latina ha estado sumisa a las interpretaciones teológicas y doctrinales del pensamiento anglo protestante o tradicional católico. Esta verdad ha venido siendo desafiada desde los avances del “Pentecostés” que nos visita a principios del Siglo 20 y que luego de haber avanzado entre nuestros “hermanos anglos” la historia presente afirma que los resultados de esa experiencia de avivamiento espiritual, está más presente y viva entre las iglesias latinas evangélicas donde todavía se escucha: “Así dice nuestro Señor”.
Siendo conservadores, esta iglesia está preparada para defender una gestión pública a favor de la calidad ambiental, la guerra contra la pobreza, las leyes contra crímenes de odio, menos impuestos y más oportunidad de crédito para generar la industria privada entre las minorías.
Cabe mencionar que, entre los temas mencionados, nuestros hermanos evangélicos anglos han sido muy deficientes, tomando posturas político-religiosas que han mantenido la fuerza votante cristiana dentro de una etiqueta republicana.
Este es otro desafío para confrontar. Saber que como creyentes conservadores tenemos la responsabilidad moral de no dejar que la palestra pública sea dominada por los que niegan la existencia de Dios y prefieren aglutinarse dentro de un partido político que les permite avanzar con una agenda “anti-Fe” y arrastrar la sociedad moderna hacia los abismos de la incredulidad y la herejía, y blasfemar contra todo lo relacionado a la necesidad espiritual de la vida humana.
Estas elecciones presidenciales, en consecuencia, abren camino a la influencia de una vertiente política despreciada por nuestros hermanos evangélicos anglos y que está ávida de ver el testimonio de líderes de la Pastoral Evangélica Latina que aceptan el reto de levantar su voz.
La verdad es que ambos partidos políticos están moralmente en quiebra y ausentes de una fe espiritual genuina. Por un lado, el Partido Demócrata con su plataforma pro aborto, pro derecho a la muerte y en contra del matrimonio tradicional. Por el otro, el partido republicano con su plataforma en pro de la intolerancia racial anti inmigrante, del concepto de abuso cultural anglosajón y de la doctrina bélica por intereses especiales.
Nuestro mayor desafío es incursar en el territorio público, no por intereses bastardos sino porque somos ciudadanos del Cielo y representantes del Reino de los Cielos en la tierra.
¡Qué desafíos! Miremos pues el lado positivo. A más desafíos, mayor la necesidad de orar, mayor el ejercicio de la fe y esto es fundamento de un gran avivamiento.
Sin duda alguna, Dios quiere un cambio espiritual para los Estados Unidos y la iglesia sometida al Espíritu Santo hará posible esa verdad.
Oremos pues por nuestro Presidente Electo Barack Obama, su familia y la nación.
(*) El Rev. Miguel Rivera es Moderador de la Junta de Directores de la Coalición Nacional Latina de Ministros y Líderes Cristianos (CONLAMIC), entidad política no partidista que representa más de 16.000 iglesias cristianas latinas y pastores evangélicos en Estados Unidos.
¡Qué desafíos! Miremos pues el lado positivo. A más desafíos, mayor la necesidad de orar, mayor el ejercicio de la fe y esto es fundamento de un gran avivamiento.
Sin duda alguna, Dios quiere un cambio espiritual para los Estados Unidos y la iglesia sometida al Espíritu Santo hará posible esa verdad.
Oremos pues por nuestro Presidente Electo Barack Obama, su familia y la nación.
(*) El Rev. Miguel Rivera es Moderador de la Junta de Directores de la Coalición Nacional Latina de Ministros y Líderes Cristianos (CONLAMIC), entidad política no partidista que representa más de 16.000 iglesias cristianas latinas y pastores evangélicos en Estados Unidos.
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