INDIA-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) El terror se apoderó esta semana de un centro judío perteneciente a la organización mundial Jabad Lubavitch ubicado en la ciudad de Mumbai (Bombay), además de hoteles, cafés, un cine, un hospital, la estación de trenes y la sede policial. Los hechos empezaron cuando asaltantes pertenecientes a movimientos del terrorismo islámico, en grupos pequeños, atacaron los objetivos antes mencionados.
Las horas más dramáticas y con fuertes combates ocurrieron en el lujoso hotel Taj Mahal y en el centro judío perteneciente a Jabad Lubavitch. En los hoteles también había rehenes israelíes, pero en todos los casos fueron liberados sin daños importantes. En esta nota un minucioso informe de los hechos.El gobierno dijo que entre los muertos, en su enorme mayoría indios, figuran más de 20 extranjeros, entre ellos 6 israelíes, 4 alemanes, 2 franceses, 5 estadounidenses (según informó el Departamento de Estado en Washington), 2 australianos, 1 italiano, 1 británico, 1 canadiense, 1 japonés y 1 singapurense. Los 6 israelíes estaban en el centro conocido como “Beit Jabad”. El resto, la mayoría en los hoteles.
En el centro judío, comandos indios irrumpieron desde helicópteros disparando granadas y fusiles antes de que una potentísima explosión sacudiera el edificio y causara un enorme boquete en un muro. Tras deshacerse de los terroristas encontraron los cadáveres de seis rehenes, entre ellos el del director del lugar, el Rabino Gavriel Holtzberg Z”L - de 29 años - y su esposa, Rivka Z”L - de 28 años - dijeron las autoridades. Su hijo Moshé, de dos años, fue rescatado por una empleada del lugar. Además, ya fueron identificados los cuerpos de los supervisores de kashrut, Bentzion Chroman Z”L y el Rabino Leibish Teitlebaum Z”L. Una quinta víctima ha sido identificada como Iojevet OrpazZ”L, de nacionalidad israelí, y una sexta como Norma Shvarzblat Rabinovich, mexicana de años. Los nombres son liberados a la prensa a medida que sus familiares toman conocimiento de la triste noticia.
Shuki Brif, un miembro de ZAKA -la fuerza de rescate para la identificación de las víctimas de desastres-, enviado a Bombay, ofrece un recuento de las terribles escenas en el lugar de los asesinatos.
“Cuando entramos en Beit Jabad, vimos una casa totalmente en ruinas por las granadas de mano. El edificio quedó completamente destruido y vimos granadas activas en el suelo. Se trata de una impactante vista. Libros de oración y otros objetos desparramados por todo el lugar”.
“Los cuerpos del rabino y de los supervisores de Kashrut se encontraban en una habitación. Otros dos cuerpos estaban atados con cables de teléfono”, detalló Brif. “El cuerpo de la esposa del rabino estaba cubierto con un talit (manta de oración). Pensamos que ella murió antes, y que el rabino la cubrió. Sacamos los cuerpos que pudimos. Luego, las fuerzas de seguridad continuaron neutralizando los explosivos, y sólo después de eso pudimos volver a sacar los cuerpos”. Los miembros de ZAKA insistieron para que los cadáveres no fuesen sometidos a una autopsia.
Ambos serán enterrados este lunes en Israel.
En el centro judío, comandos indios irrumpieron desde helicópteros disparando granadas y fusiles antes de que una potentísima explosión sacudiera el edificio y causara un enorme boquete en un muro. Tras deshacerse de los terroristas encontraron los cadáveres de seis rehenes, entre ellos el del director del lugar, el Rabino Gavriel Holtzberg Z”L - de 29 años - y su esposa, Rivka Z”L - de 28 años - dijeron las autoridades. Su hijo Moshé, de dos años, fue rescatado por una empleada del lugar. Además, ya fueron identificados los cuerpos de los supervisores de kashrut, Bentzion Chroman Z”L y el Rabino Leibish Teitlebaum Z”L. Una quinta víctima ha sido identificada como Iojevet OrpazZ”L, de nacionalidad israelí, y una sexta como Norma Shvarzblat Rabinovich, mexicana de años. Los nombres son liberados a la prensa a medida que sus familiares toman conocimiento de la triste noticia.
Shuki Brif, un miembro de ZAKA -la fuerza de rescate para la identificación de las víctimas de desastres-, enviado a Bombay, ofrece un recuento de las terribles escenas en el lugar de los asesinatos.
“Cuando entramos en Beit Jabad, vimos una casa totalmente en ruinas por las granadas de mano. El edificio quedó completamente destruido y vimos granadas activas en el suelo. Se trata de una impactante vista. Libros de oración y otros objetos desparramados por todo el lugar”.
“Los cuerpos del rabino y de los supervisores de Kashrut se encontraban en una habitación. Otros dos cuerpos estaban atados con cables de teléfono”, detalló Brif. “El cuerpo de la esposa del rabino estaba cubierto con un talit (manta de oración). Pensamos que ella murió antes, y que el rabino la cubrió. Sacamos los cuerpos que pudimos. Luego, las fuerzas de seguridad continuaron neutralizando los explosivos, y sólo después de eso pudimos volver a sacar los cuerpos”. Los miembros de ZAKA insistieron para que los cadáveres no fuesen sometidos a una autopsia.
Ambos serán enterrados este lunes en Israel.
El pequeño MoshéMoshé es el pequeño hijo de dos años que fue rescatado del Beit Jabad por una empleada india del lugar, llamada Sandra Samuel (44) que declaró: “Tomé al chico, lo alcé y salí corriendo”. Antes de conocerse la noticia del asesinato del Rabino y su esposa, entrevistada por un diario israelí, Sandra relató: “Moshé todo el tiempo pregunta por su papá y su mamá. Nosotros estamos bien y él también, pero no tengo idea de lo que pasa con sus padres”. Sobre el cautiverio, dijo: “Fue terrible, había explosiones por todos lados, tiros… Incluso intentaron dispararme”.
Moshé logró encontrarse con dos de sus abuelos, que llegaron a la India directamente desde Israel. “Al principio no nos reconoció. Sólo después que le hiciera gracias que él ya conocía del pasado, se tranquilizó. ¡Moshé está con nosotros!”, decía en tono esperanzado el “zeide”, como se dice abuelo en idish.
El rescate de Moshé por su niñera india Sandra fue un capítulo estremecedor de los atentados de Bombay. Sandra se había ocultado en una despensa junto con otra persona cuando entraron los terroristas en el Centro Jabad y allí estuvo en silencio, hasta que escuchó los gritos del nene, que la llamaba. “Decidí ir a buscarlo a pesar del tiroteo”, relató.
“Cuando llegué arriba, los terroristas estaban sobre el techo. Encontré a Moshé sentadito al lado de sus padres. Todo estaba lleno de sangre. Lo tomé en brazos y salí corriendo”. La foto de esta mujer de unos 50 años con Moshé en brazos saliendo del lugar conmueve al mundo. Las ropas del bebé tenían restos de la sangre de sus papás.
Los otros abuelos de Moshé, los padres del rabino Holtzberg, aterrizaron en el Aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv, antes de recibir la noticia de la trágica muerte de su hijo y su nuera.
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