Por LAURA L. CARO
CRUCE DE EREZ (FRONTERA GAZA - ISRAEL)
GAZA-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) Israel volvió a la carga con sus aviones de combate apenas acabado el sábado negro de la gran masacre y los cientos de muertos. Poco después de la medianoche, ya era domingo, miles de vecinos de Gaza empezaron a recibir en su teléfonos móviles la advertencia urgente y en árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel para que abandonaran sus casas, sospechosas para los estrategas judíos de ocultar armas terroristas.
De acuerdo con el último cómputo, los ataques perpetrados entre sábado y domingo dejaban anoche ya 900 heridos y 287 muertos, la mayoría uniformados y miembros de Hamás, según el alto oficial de Defensa israelí Amos Gilad. Aunque ha trascendido que entre ellos se cuentan 15 civiles, algunos de ellos niños. Pero el panorama para la población podría parecerse al del fin del mundo si Israel decide lanzar la operación terrestre para la que ya ha desplegado a lo largo de la frontera de Gaza cañones, una batería de artillería, columnas de blindados y a su infantería, además de 6.700 reservistas que ayer fueron movilizados.
La lucha cuerpo a cuerpo sobre el terreno con Hamas será una batalla campal, sugiere el analista de Defensa Amos Harel, que cifra en 15.000 los combatientes palestinos, disciplinadamente entrenados, que esperan impacientes la oportunidad de hacer saltar los tanques judíos mediante las bombas trampa que han ocultado en la inmensa red de túneles y búnkeres que han aprovechado para construir en la franja. Su arsenal, añade el experto, incluye misiles antitanque, presuntamente llegados del bloque del Este.
«Hamás es una organización terrorista y nadie es inmune», proclamaba ayer en Sderot la ministra israelí de Exteriores Tzipi Livni, en un aviso a la población civil, que reforzaban altos militares en la prensa de Tel Aviv. «No dudaremos —decía un oficial desde el anonimato— en hacer blanco en las casas de civiles que protegen a los terroristas de Hamás».
Son muchas las familias que ya planean el éxodo. Entre ellas la de Halima Hamed Velasco, de 23 años hija de madre española, que en conversación telefónica se preguntaba por la suerte de los visados que ella y los suyos han pedido a la Embajada para viajar a nuestro país. «Nos queremos marchar, ¿cuándo va a terminar esto?... porque si Israel protege así a sus ciudadanos que alguien entienda que también somos seres humanos», pedía.
Los ataques perpetrados entre sábado y domingo dejaban anoche ya 900 heridos y 287 muertos, la mayoría uniformados y miembros de Hamás,
Pero el asedio no acaba. Por la tarde, en menos de cuatro minutos, los aviones herrados con la estrella de David reducían a polvo 40 túneles utilizados para contrabando que conectan Gaza con Egipto bajo la línea fronteriza de Rafah. La valla de separación quedó quebrada por cinco puntos, que miles de palestinos aprovecharon para huir de la franja.
Ataque a la universidad
Y por la noche, un avión israelí bombardeó la Universidad Islámica de la ciudad de Gaza, uno de los feudos del movimiento islamista Hamás, sin causar víctimas, según algunos testigos. Cinco cohetes fueron disparados hacia el recinto universitario, situado en el centro de la ciudad, desde el que se vieron surgir columnas de humo
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