lunes, 2 de febrero de 2009

Tambien nos preguntara ¿Has dado de beber al sediento y de comer al hambriento?.


Suiza -. ( AGENCIALAVOZ.COM ) El Arzobispo Anglicano Desmond Tutu dio un toque de humanidad y frescura al Foro Económico de Davos, que durante cinco días ha debatido sobre la crisis económica, el capitalismo y las finanzas, con una conmovedora intervención contra el egoísmo y la guerra y en favor de la dignidad.


Ante el mismo selecto auditorio de líderes políticos y económicos que esta semana han tratado de buscar salidas a la crisis económica global, el Premio Nobel de la Paz destacó la necesidad de aplicar a la vida y a la economía los valores humanos de la dignidad, la generosidad y la solidaridad.
Apenas hizo alusiones políticas excepto cuando, sin nombrar ni a Israel ni a Palestina, afirmó que ‘cuando matas a 300 niños y a civiles inocentes, tendrás que rendir cuentas ante Dios. Cuando disparas cohetes a los civiles, tendrás que responder ante Dios’.
‘Se habrán dado cuenta de que no entiendo absolutamente nada de economía’, señaló en un momento de su intervención, que con su habitual estilo plagado de humor, de historias y fina ironía, hizo reír en numerosas ocasiones al público asistente.

‘Debemos aplicar al mundo la ética de la familia… En la familia no se da a cada uno en la medida en que contribuye al presupuesto, el bebé no contribuye en nada, pero le damos todo’, afirmó.
En cambio, ‘¿qué pasa en el mundo?. La obsesión es la competición’, dijo, pero antes de seguir aclaró, por si acaso, que ‘no estoy atacando a nada. Estoy hablando como un líder religioso’.
Y acto seguido expresó que ‘en nuestra cultura, lo peor que le puede pasar a alguien es que fracase. Debemos tener siempre éxito, la presión es demasiado fuerte. Y en sus países europeos, ser compasivo es despreciable, hay que ser ‘grrrr’ (gesto de rugido), hay que ser macho’.
Y por eso, continuó, ‘gastamos miles de millones en armas, cuando sabemos que con una pequeña fracción de esa cantidad podríamos dar de comer a millones de niños hambrientos’.
Pero antes de seguir, y dado que en el debate le acompañaban entre otros el príncipe Haakon de Noruega, uno de los cofundadores de la ONG Global Dignity, preguntó al moderador y presidente del Foro, Klaus Shwab, ‘¿cuánto tiempo puedo hablar?’.


‘Todo lo que usted quiera’, le respondió inmediatamente Shwab, quizás recordando el grave incidente de hace unos días, cuando el moderador cortó la palabra al primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, quien se marchó indignado por la intervención previa del presidente israelí, Simon Peres.
Ya tranquilo, prosiguió: no sé nada de economía… no entiendo eso de los ciclos, si se podía predecir lo que iba a pasar…Pero sé que Dios no solo preguntara a la persona ¿has orado hoy?, ¿has ido al templo?, no, también. preguntara ¿has dado de beber al sediento y de comer al hambriento?’,
Desmond Tutu, según él mismo, ya es muy viejo, tanto que una vez en Holanda, cuando asistía a una celebración por el 400 aniversario de la fundación de un colegio, una niña le preguntó: ‘tú estabas aquí el primer día?, y reconoció que ‘los viejos repiten mucho las cosas’.
‘Y ahora una de mis obsesiones es no olvidar una lección: que todos hemos sido creados para estar juntos, y que nadie nace aprendido, aprendo de los otros seres humanos, pertenezco a esa delicada red de la interdependencia, y sé que el ser humano autosuficiente es inhumano’, afirmó.
Por primera vez en uno de los debates de Foro, el público asistente se puso en pie para dar un largo aplauso.

 
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