MANILA-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) En Filipinas la población trata de reponerse a la peor inundación que ha sufrido el país en décadas, las autoridades están preocupadas pues se pronostican más tormentas.
La devastación es evidente: ríos y calles llenas de lodo y casi medio millón de casas inundadas. Es el resultado de una tormenta tropical que dejó caer más de un mes de lluvia en sólo doce horas y produjo la peor inundación en 42 años.
“Estuvimos tan temerosos de la inundación, realmente sólo podíamos orar”, comentó Edna de Bugman, una de las víctimas de la innundación.
Según explicó otro de los afectados, él perdió rastro de su esposa cuando su techo colapsó y tuvieron que escalar para escapar de las aguas crecientes.
Los misioneros estadounidenses, Jerónimo y Heather Sack, se mudaron a las Filipinas este año con sus dos hijos. Jerónimo narró su experiencia, en la red social Facebook, con fotos y video, reportando lo que vieron: “Tifón en las Filipinas… aguas creciendo rápidamente a nuestra puerta… moviendo las cosas arriba”, dicen sus actualizaciones.
Entre los comentarios que narran las inundaciones a través de los videos de estos misioneros se puede leer: “aquí están nuestras gradas delanteras, podrán ver que está cubriendo algunas de ellas. Y una vez que se sale, baja por la calle, así que se acerca más y más”.
Los Sack están a salvo, pero el sufrimiento en las Filipinas está lejos de terminar. Las inundaciones forzaron la evacuación de casi dos millones de personas.
Operación Bendición de CBN, despachó doctores de casa en casa por barrios devastados. Ellos ayudaron a una mujer y a su bebé enfermo que estuvieron atrapados en el techo por horas.
“Mi bebé tiene fiebre, porque se empapó en la lluvia, cuando subimos al techo para salvarnos del agua creciente”, dijo Janet Asuelo, madre del niño.
Como si no fuera suficiente, más malas noticias pueden estar en el horizonte. Los pronosticadores están monitoreando otras dos tormentas en el pacífico que podrían afectar a las Filipinas en las próximas semanas.
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