MADRID.( AGENCIALAVOZ.COM ) El PSOE parece que tiene intención de repetir la estrategia antiterrorista de la legislatura finalizada, en la que ha arrumbado al rincón de los trastos viejos el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo suscrito en tiempos del Gobierno de Aznar. Eso es lo que destila, al menos, su programa electoral, presentado ayer por Jesús Caldera -coordinador de las propuestas electorales socialistas-, y del que se ha retirado la referencia a ese Pacto que el PSOE llevó en el programa de 2004.
No obstante, el ministro justificó esta clamorosa ausencia en que, sin embargo, los principios que inspiraron este pacto (propuesto en su día por Rodríguez Zapatero) siguen «intactos».
Al parecer, ahora los «instrumentos no son tan importantes como los principios. En los principios no damos por muerto nada, queremos que haya la mayor unidad de todos los demócratas para combatir el terrorismo y eso se puede conseguir con unos u otros instrumentos», subrayó Caldera.
También parece claro que a los socialistas les tientan cada vez con más fuerza sus intenciones de reformar la actual ley del aborto en la próxima legislatura, claudicando así ante la reivindicación del sector más izquierdista, feminista y «laico» del partido y abriendo un debate que puede generar una dura polémica en la sociedad española y reabrir las heridas que permanecen abiertas con la Iglesia católica. Estos es, al menos, lo que se desprende de las declaraciones del coordinador del programa electoral, cuyo borrador fue aprobado ayer por la ejecutiva federal.
«Reflexión profunda»
Aunque Caldera no quiso arriesgarse a hacer una apuestra clara a favor de esta reforma, consciente quizá de que a dos meses de las elecciones puede tener un efecto negativo en parte de su electorado, sí que habló en términos de «reflexión profunda» y de búsqueda del «máximo consenso» para que sea posible. Inicialmente comentó que «no hay novedades» en el programa electoral, después se remitió a lo que ya ha comentado Zapatero, para después admitir que es «necesario abrir una reflexión profunda para comprobar el funcionamiento y los resultados de la vigente ley, y después considerar si se debe modificar, o no, buscando el máximo consenso». Lo que sí sostienen los socialistas es que el Gobierno, «va a garantizar al cien por cien el dercho de toda mujer a no ver obstaculizado lo que la ley le permite, y no ver menoscabada, en absoluto, su libertad de decisión».
Observatorio cerrado
Junto a la decisión futura que se adopte sobre el aborto, otro de los aspectos más polémicos del futuro programa electoral sería la posible creación de un Observatorio sobre laicidad, libertad de conciencia y creencias, como así figura en el borrador del programa. Pero esta propuesta podría quedar finalmente en el tintero, ya que Caldera reconoció que «no me gusta hacer demasiados organismos y quizás la fórmula no sea finalmente esa. No me gustan mucho los observatorios y está sometido a cuestión».
No consideran ahora los socialistas este instrumento un elemento fundamental para garantizar lo que ellos siguen considerando una cuestión importante, «seguir ejerciendo con firmeza la defensa de la diversidad de los derechos de cada ciudadano. Estamos decididos a mantener un firme principio de defensa de la laicidad entre los valores, porque es un valor que hay que defender, y la libertad de creencias entre los ciudadanos». A pesar de la sensación que tienen una gran parte de los ciudadanos, Caldera cree que la libertad de creencias «en absoluto» está amenazada.
En lo que se refiere a cuestiones económicas, los socialistas no quisieron anunciar una rebaja del IRPF sobre la renta a los trabajadores y pensionistas y sólo matizó que se hará «si hay margen».
Finalmente, la inmigración también merece un capítulo importante dentro del programa de los socialistas, que optarán en la próxima legislatura por una dureza en su control. Después de abrir la mano a la inmigración realizando una regularización masiva, ahora anuncian más agentes en los puestos fronterizos y en los países de origen, así como el impulso de las repatriaciones y la puesta en marcha de un plan para agilizar el retorno de los que llegan como turistas.
Al parecer, ahora los «instrumentos no son tan importantes como los principios. En los principios no damos por muerto nada, queremos que haya la mayor unidad de todos los demócratas para combatir el terrorismo y eso se puede conseguir con unos u otros instrumentos», subrayó Caldera.
También parece claro que a los socialistas les tientan cada vez con más fuerza sus intenciones de reformar la actual ley del aborto en la próxima legislatura, claudicando así ante la reivindicación del sector más izquierdista, feminista y «laico» del partido y abriendo un debate que puede generar una dura polémica en la sociedad española y reabrir las heridas que permanecen abiertas con la Iglesia católica. Estos es, al menos, lo que se desprende de las declaraciones del coordinador del programa electoral, cuyo borrador fue aprobado ayer por la ejecutiva federal.
«Reflexión profunda»
Aunque Caldera no quiso arriesgarse a hacer una apuestra clara a favor de esta reforma, consciente quizá de que a dos meses de las elecciones puede tener un efecto negativo en parte de su electorado, sí que habló en términos de «reflexión profunda» y de búsqueda del «máximo consenso» para que sea posible. Inicialmente comentó que «no hay novedades» en el programa electoral, después se remitió a lo que ya ha comentado Zapatero, para después admitir que es «necesario abrir una reflexión profunda para comprobar el funcionamiento y los resultados de la vigente ley, y después considerar si se debe modificar, o no, buscando el máximo consenso». Lo que sí sostienen los socialistas es que el Gobierno, «va a garantizar al cien por cien el dercho de toda mujer a no ver obstaculizado lo que la ley le permite, y no ver menoscabada, en absoluto, su libertad de decisión».
Observatorio cerrado
Junto a la decisión futura que se adopte sobre el aborto, otro de los aspectos más polémicos del futuro programa electoral sería la posible creación de un Observatorio sobre laicidad, libertad de conciencia y creencias, como así figura en el borrador del programa. Pero esta propuesta podría quedar finalmente en el tintero, ya que Caldera reconoció que «no me gusta hacer demasiados organismos y quizás la fórmula no sea finalmente esa. No me gustan mucho los observatorios y está sometido a cuestión».
No consideran ahora los socialistas este instrumento un elemento fundamental para garantizar lo que ellos siguen considerando una cuestión importante, «seguir ejerciendo con firmeza la defensa de la diversidad de los derechos de cada ciudadano. Estamos decididos a mantener un firme principio de defensa de la laicidad entre los valores, porque es un valor que hay que defender, y la libertad de creencias entre los ciudadanos». A pesar de la sensación que tienen una gran parte de los ciudadanos, Caldera cree que la libertad de creencias «en absoluto» está amenazada.
En lo que se refiere a cuestiones económicas, los socialistas no quisieron anunciar una rebaja del IRPF sobre la renta a los trabajadores y pensionistas y sólo matizó que se hará «si hay margen».
Finalmente, la inmigración también merece un capítulo importante dentro del programa de los socialistas, que optarán en la próxima legislatura por una dureza en su control. Después de abrir la mano a la inmigración realizando una regularización masiva, ahora anuncian más agentes en los puestos fronterizos y en los países de origen, así como el impulso de las repatriaciones y la puesta en marcha de un plan para agilizar el retorno de los que llegan como turistas.
5:18:00


