martes, 18 de diciembre de 2007

Algunos cristianos siguen rechazando la Navidad


EE.UU-. ( AGENCIALAVOZ ) Pese a que se acerca la Navidad, el pastor John Foster no decorará el tradicional arbolito, no comprará regalos ni preparará un sermón navideño para su feligresía. Después de todo, ya lleva 50 años en los que la Navidad ha sido para él un día como cualquier otro.

Es uno de los muy pocos cristianos estadounidenses que sigue lo que solía ser la norma en muchas denominaciones protestantes: el rechazo de la celebración de Navidad por motivos religiosos."La gente no lo piensa, pero en realidad es una celebración muy secular", explicó Foster, un pastor de la Iglesia Unida de Dios con sede en Princeton. La última vez que celebró la Navidad fue cuando tenía 8 años.La objeción de su iglesia a la Navidad es inusual entre los cristianos. Las encuestas de Gallup de 1994 al 2005 revelan consistentemente que más del 90% de los adultos dicen celebrar la Navidad, incluyendo el 84% de los no cristianos.Eso representa un cambio sustancial respecto de una época anterior, cuando muchos protestantes ignoraban o se oponían activamente a esa festividad. Pero a medida que se fue popularizando como celebración familiar, las denominaciones siguieron el ejemplo de sus miembros e hicieron las paces con la Navidad.El cambio no ocurrió de la noche a la mañana. Durante gran parte del siglo XIX, las escuelas y los negocios funcionaban en la Navidad, el Congreso se reunía en sesiones y algunas iglesias cerraban sus puertas."La cultura global no se detenía para la Navidad", dijo Bruce Forbes, profesor de estudios religiosos en el Morningside College en Sioux City, Iowa. "El gobierno funcionaba como siempre, y también los comercios y las escuelas".En la investigación que hizo para su libro "Christmas: A Candid History" (Navidad: una historia franca), Forbes descubrió que la mayoría de las denominaciones estadounidenses _presbiterianos, bautistas, cuáqueros, metodistas y congregacionalistas_ ignoraron la fecha o desalentaron su celebración hasta fines del siglo XIX.Ese rechazo estaba arraigado en la ausencia de una sanción bíblica para el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús, como también la suspicacia sobre las tradiciones desarrolladas después de los primeros días del cristianismo. En la colonial Nueva Inglaterra, esta desaprobación llegó al extremo de ilegalizar la fiesta, con multas para castigar su celebración."Algunos, de alguna manera celebran la fecha", escribió el puritano de Boston Samuel Sewall el día de Navidad en 1685, "pero se enfadan, creo, de que el grueso de la gente la profane, y gracias a Dios ninguna autoridad los obliga a cumplirla".Unos 322 años después, Sewall se sorprendería de ver que su congregación _conocida hoy como la Antigua Iglesia del Sur_ exhibe orgullosamente un árbol navideño frente al templo."Consideramos que es algo gozoso y de temporada", dijo Nancy Taylor, ministra de la iglesia, una de las congregaciones más venerables del país, que cuenta entre sus feligreses del pasado a Benjamin Franklin y Samuel Adams.Ahora parte de la Iglesia Unida de Cristo, la Old South no solamente tiene un árbol de Navidad, sino también estimula a sus 650 feligreses a intercambiar regalos navideños, aunque enfocados a donaciones y servicios de caridad."Somos los descendientes de los puritanos y los peregrinos, pero nos hemos flexibilizado bastante desde entonces", dijo Taylor. "Hemos cambiado y nos hemos adaptado y creo que eso es parte del motivo por cual hemos perdurado".Al igual que los sucesores de Sewall, las iglesias protestantes tradicionales han aprendido a acomodarse a la Navidad. Pero el cambio provino de la feligresía en vez del púlpito.La Navidad se benefició de una "domesticación de la religión" en el siglo XIX _dijo Penne Restad, que enseña historia en la Universidad de Texas_ en que la fe y la familia se entrelazaron en un todo complementario de valores y creencias.La Navidad se tornó aceptable como una festividad centrada en la familia, dijo Restad, después que perdió su significación predominantemente religiosa.A la vez, algunos aspectos de la festividad como los árboles decorados y el intercambio de regalos se convirtieron en símbolos de estatus para una clase media con aspiraciones. Cuando la Navidad empezó a adquirir dominio sobre las otras festividades se debió a un cambio en la cultura y no a la teología."En Estados Unidos hay un dicho según el cual el ministro sigue al feligrés y no a la inversa", dijo Restad. "Este fue más bien un cambio sociológico que religioso. El hogar y el mercado tienen más influencia que la iglesia".Es por eso que algunos cristianos como los de la Iglesia Unida de Dios rechazan la festividad: dicen que la instrucción divina, y no la cultura y la sociedad, deben determinar si esa fiesta es apropiada."Es de conocimiento común que los cristianos y sus costumbres no tienen nada que ver con la Biblia", comentó Clyde Kilough, titular de la iglesia Unida de Dios que tiene filiales en todo el mundo. "La cuestión teológica es muy sencilla: ¿es aceptable para Dios que los seres humanos decidan rendirle culto adoptando las celebraciones más populares del paganismo y llamándolas cristianas?"Todavía persiste ciert
a inquietud con la festividad en las denominaciones que la rechazaban en el pasado. Esto se refleja en las preocupaciones que manifiestan por su comercialización.Phillip Ross es un venerable en la Iglesia Presbiteriana de la Alianza en la ciudad de Vienna, cerca de Parkersburg. Versado en la historia del cristianismo, la Navidad y la fe presbiteriana, Ross sabe que su iglesia objetaba históricamente la Navidad.Pero a la vez tiene dos hijos, y mientras tomó la decisión de rechazar la Navidad cuando él mismo era adolescente, los primeros años de sus hijos incluyeron regalos y el arbolito decorado."Tengo una relación ambigua sobre la Navidad", afirmó. "Me parece evidente que no tiene ningún fundamento en las escrituras, pero eso no basta para convencer a los niños".

El cigarrillo mata a 5 millones por año en el mundo


ITALIA-. ( AGENCIALAVOZ ) Según la OMS, el tabaco es la "mayor amenaza para la salud" en Europa. Los fumadores que comienzan a hacerlo de jóvenes tienen el 50% de probabilidad de morir a causa de esta adicción


Las cifras fueron presentadas por la OMS durante la conferencia de ministros europeos del sector en Roma.. El tabaco, explicaron, causa más decesos que el alcohol, el sida, las drogas, los accidentes viales, los homicidios y los suicidios en conjunto. Los expertos destacaron que la lucha contra esa situación es uno de los más "grandes desafíos de salud pública de la historia". En Italia mueren por el tabaco más de 80 mil por año, si bien las enfermedades correlacionadas son previsibles y se pueden prevenir, precisaron los especialistas. Por ese motivo, los ministros de Salud reunidos incluyeron prioritariamente las de limitar "la epidemia de humo de tabaco". Los expertos relanzaron también la alarma relativa al "humo pasivo".

El arca del pacto de YWH aún sigue perdida


EE.UU-. ( AGENCIALAVOZ ) La nueva novela de Juan Gómez-Jurado, Contrato con Dios (El Andén) es un thriller arqueológico entretenido y con hechuras de best seller que vuelve a poner sobre el tapete la legendaria arca, sobre cuyo destino se han elaborado tantas teorías y fábulas.


Según Gómez-Jurado las agencias de seguridad de EEUU tienen un protocolo de actuación por si el arca es hallada, una eventualidad que se cree podría desencadenar la III Guerra Mundial
La novela, de un aspirante a Indiana Jones, reaviva el enigma de una de las grandes leyendas de la antigüedad: el arca del pacto entre YwH y su pueblo Israel. Gómez-Jurado reconoce que el origen de su novela está en una inveterada pasión por el film de Spielberg de Indiana Jones “En busca del arca perdida". El Arca es mencionada únicamente en la Biblia, aunque con profusión a partir del libro de Éxodo, donde el Arca de la Alianza o del testimonio era el mueble sagrado donde se guardaban las tablas de la ley, hechas de piedra. El arca, cuyo diseño, según la Biblia, se lo dictó el propio Dios a Moisés, estaba hecha de madera de acacia recubierta de oro puro por dentro y por fuera. Incluía unas barras para portarla y sobre ella figuraban dos querubines de oro batido. La Biblia da el nombre de su constructor: Besalel, de la tribu de Judá. Y el arca forma parte de muchos capítulos impactantes de la Biblia. Por ejemplo, Israel pasa con ellas el río Jordán que se detiene para que pasen en seco, y poco después en el libro de Josué, durante el ataque a Jericó, se la hace dar al pueblo de Israel varias vueltas con ella alrededor de la ciudad, antes de que tocaran las trompetas y se derrumbaran las murallas. Que era un objeto al menos peligroso en determinadas circunstancias lo sugiere la historia de Oza, hijo de Abinadab: cuando David trasladó el arca a Jerusalén, Oza la tocó –en contra de la orden expresa de la Biblia en este sentido- y cayó muerto en el acto (II Samuel, 6). En cualquier caso, era un símbolo muy real de la presencia de Dios en medio de su pueblo, de la manifestación de su poder, y a la vez del compromiso y pacto eterno de Dios con el pueblo de Israel. Pero… ¿qué pasó con ella? ¿DESTRUIDA? El Arca pudo ser fundida o destruida, en tiempo de Nabucodonosor II, durante la destrucción del Templo de Salomón en el 586 antes de Jesucristo. No obstante, no puede descartarse que el arca se hubiera preservado. Aquí, las teorías abundan: en una cámara secreta bajo el monte del Templo (la Explanada de las Mezquitas) en Jerusalén, en una iglesia de Aksum (Etiopía), en una cueva en el monte Nebo en Jordania, en Qumram, en diversos puntos de Egipto como en Tanis (llevada por el faraón Sheshonq tras su campaña en Palestina: la hipótesis Indiana Jones) o en el Valle de los Reyes (una disparatada opinión la coloca en la mismísima tumba de Tutankamón y la identifica con el arcón portátil del ajuar del rey niño)... Gómez-Jurado se inclina en su libro por la tesis jordana. Cree que el arca sigue existiendo por una razón sentimental pero confía en que no aparezca ya que opina que podría originar un conflicto en Oriente Medio por su valor simbólico. De hecho, comenta que las agencias de seguridad de EEUU tienen un protocolo de actuación por si el arca es hallada, una eventualidad que se cree podría desencadenar la III Guerra Mundial.

Denuncian que Chávez financió la campaña de varios presidentes latinoamericanos


VENEZUELA-. ( AGENCIALAVOZ ) El economista venezolano Federico Alves, quien colabora con el FBI en la investigación por el caso Guido Antonini Wilson, aseguró hoy que el gobierno de Venezuela "financió" la campaña de Cristina Fernández de Kirchner y de otros presidentes de la región con dinero proveniente del petróleo.


Alves, quien reside en la ciudad de Miami, sostuvo que los venezolanos Franklin Durán y Carlos Kauffmann, "son los hombres que probablemente saben más" de la valija con los 800 mil dólares que Wilson intentó ingresar ilegalmente a la Argentina, el último 4 de agosto."En Caracas se sabe que el presidente Hugo Chávez ha financiado la campaña de (Evo) Morales en Bolivia, de Tabaré Vázquez, de Cristina Kirchner y de hasta Lula. También, a la oposición en México y Perú. Ha utilizado los recursos del petróleo como un arma revolucionaria", apuntó Alves.Durante una entrevista a radio FMI "Identidad", el ciudadano venezolano subrayó que "Chávez compró el Mercosur con efectivo, financiando a todos los gobiernos progresistas que estamos viendo"."Lo digo respetando al pueblo argentino, pero el ex presidente (Néstor) Kirchner y el gobierno actual de Cristina son los mejores amigos de una persona (por Chávez) que no tiene ningún criterio de lo que es la democracia y de lo que tiene que ver con una vida civilizada", indicó Alves.Según este economista, quien se definió como un férreo opositor al gobierno chavista, Kauffmann y Durán, los supuestos agentes de inteligencia venezolanos detenidos en Estados Unidos, eran "los intermediarios preferidos del régimen bolivariano para todo tipo de operaciones encubiertas con grandes cantidades de dinero".

 
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