viernes, 28 de noviembre de 2008

Religiosos oran por fin de guerra narcotráfico en México


MEXICO-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) Miles de budistas, católicos, evangelicos, Hare Krishnas y judíos rezaron el miércoles para que termine la violenta guerra del narcotráfico, que ha dejado al menos 4,500 personas muertas este año.


Rodeados de gigantescos cirios, bailantes Hare Krishnas, rabinos ortodoxos de barbas largas y sacerdotes católicos con togas rezaron por horas en un centro de convenciones en la violenta ciudad de Tijuana, fronteriza con Estados Unidos.

Alrededor de 3,500 personas tomaron parte en la reunión.
"Hemos orado miles por la misma causa. Somos católicos, cristianos, evangelicos,tibetanos, Hare Krishnas, judíos cansados de la violencia y Dios es nuestra única esperanza", dijo la organizadora del evento, la católica Lidia Aceves.


México está enfrentando una espiral de violencia relacionada con el narcotráfico nunca antes vista, especialmente a lo largo de la frontera con Estados Unidos, y ciudades como Tijuana sufren horrendos niveles de criminalidad.
Decapitaciones, secuestros y tiroteos a plena luz del día se han convertido en algo cotidiano en la guerra de los cárteles de la droga por las rutas del envío de los estupefacientes a Estados Unidos.
El presidente Felipe Calderón ha enviado unos 40,000 efectivos militares y policiales a lo largo del país para tratar de frenar a los cárteles y la violencia que se ha generado, pero ésta continúa a pesar de la captura de importantes capos de la droga.

“La Navidad no existía en la selva”: Lizcano


COLOMBIA-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) El ex congresista Óscar Tulio Lizcano, quien recuperó su libertad el pasado 25 de octubre tras emprender una fuga junto con el guerrillero que estaba a cargo de su custodia, habló ayer acerca de la importancia que tienen las marchas y la soledad en la que transcurrieron sus navidades en la selva.


¿Usted cree que las marchas de los colombianos para exigir la liberación de los secuestrados sí sirven de algo?

Tienen que servir. Las marchas sí tienen sentido, aunque a veces la guerrilla sea cerrada y atribuya estas manifestaciones a una manipulación del presidente Uribe.


Por ejemplo, ¿cuál puede ser el sentido de una marcha como la de hoy?

Debe ser unir a los colombianos, como lo hemos visto hasta ahora. Debemos seguir orando por los que quedan, el sentido es demostrar que en el país existe una sensibilidad frente al secuestro.


Usted pasó ocho años en la selva, ¿cómo eran esas navidades?

La Navidad no existía. Nosotros no hacíamos nada en esta época. Sólo me enteraba por radio que estábamos en esa fecha, porque de lo contrario parecía un mes como marzo o cualquier otro. Sólo recuerdo cuando le mandé unas pruebas a mi esposa Martha. Le grabé la canción Navidad Sin Tí. Ahora que goza de su libertad, ¿cómo espera pasar esta Navidad? Mmmm... imagínese (Risas). Pasé muchas navidades ausente, así que tengo que desatrasarme de muchos regalos.


¿En qué ciudad va a pasar esta Navidad?

Esta Navidad la pasaré con la familia de mi esposa. Viajaremos a Cartago donde vive su papá. Y antes del secuestro sí le gustaban estas festividades... Sí claro, de hecho participaba mucho de ellas. Yo hacía el pesebre en mi casa y escuchaba los villancicos.

jueves, 27 de noviembre de 2008

De regreso en casa


Shirley Dobson



EE.UU-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) Los sentimientos de amor y gratitud que tenemos por nuestro hogar y nuestra familia son razones muy importantes por las que los estadounidenses celebran el día de acción de gracias.


Cuando voy a mi casa veo muchas casas en el camino. Algunas muy bonitas, otras muy caras, otras acogedoras pero no hay duda que mi corazón se alegra cuando doblo la esquina y veo mi casa anidada en la colina.
Estas palabras nostálgicas del poema de Bob Benson, “Risa en las paredes”, ilustran de manera sencilla pero conmovedora el gozo profundo que sentimos cada vez que regresamos a nuestro hogar, ya sea después de un día de trabajo o al concluir un largo viaje alrededor del país.
Estos sentimientos de amor y gratitud que tenemos por nuestro hogar y nuestra familia son razones muy importantes por las que los estadounidenses celebran el día de acción de gracias. Esos distintivos festivos tradicionales y la reflexión meditativa hacen que sea un tiempo muy deseado para niños y grandes por igual. El aroma del pavo, el aderezo y el pastel de calabaza hace que los amigos y la familia se reúnan a la mesa y compartan conversaciones animadas, risas, relatos del pasado y expresiones de gratitud por todos los regalos que Dios nos ha dado.En mi caso, es agradable volver a oír sobre el día cuando la tía Bessie manejó en reversa su auto desde la casa del vecino hasta la nuestra, o cuando mi tatarabuelo fue caminado en medio de la nieve para llegar a su boda. Recuerdos que se guardan y se transmiten de generación en generación. Y pienso también cómo se desarrolla la tarde después de la comida. Algunos se juntan para ver el partido, otros a hacer un rompecabezas o jugar en el patio.

Debido a la cercanía que esta ocasión maravillosa produce, no me sorprende que el 89% de los estadounidenses diga que es durante esa comida que las tradiciones familiares nacen. Más allá de satisfacer las necesidades físicas, ese tiempo en la mesa genera la oportunidad que las familias tienen de reforzar sus relaciones y enfocarse en su herencia espiritual. Jesús utilizó sus momentos de comunión alrededor de la mesa para introducir muchas de sus enseñanzas. Hechos 2:46- 47 nos da un vistazo de lo importante que era para la iglesia primitiva compartir una comida al describir cómo los creyentes “partían el pan en sus hogares y comían juntos con corazones sinceros y agradecidos, alabando a Dios”.
En la actualidad, la hora de la comida en familia sigue siendo un gran ambiente para transmitir ese sentimiento de pertenencia e impartir las verdades de nuestra fe. Cuando se expresan las bendiciones del día, los niños notan el cuidado fiel y amoroso de Dios y la importancia de honrarle con un tiempo de agradecimiento. Y cuando se mencionan las actividades familiares y las preocupaciones culturales, los padres pueden explorar junto a sus hijos cómo aplicar los principios bíblicos a los asuntos que enfrentamos de manera personal y como sociedad.
Estudios recientes confirman el impacto positivo de las familias que comen juntos.


En un proyecto de investigación conducido por el doctor Blake Bowden del Centro hospitalario de niños en Cincinnati, se estudiaron a 527 adolescentes para determinar cuales características familiares y de estilo de vida se relacionaban con una buena salud mental y su ajuste social. El doctor Bowden y sus colegas descubrieron que los chicos que cenaban con sus familias, al menos cinco veces a la semana (en la casa o en un restaurante), eran menos propensos a drogarse, deprimirse o meterse en problemas con la ley. Este factor fue un indicador más definitivo que la edad, género o tipo de familia en lo que respecta a predecir el comportamiento de un adolescente. Además, estos jóvenes tenían más posibilidades de triunfar en sus estudios y de tener mejores amigos. En contraste, los adolescentes con un ajuste social más deficiente, cenaban con sus padres un promedio de tres o menos veces a la semana.
Un estudio hecho en 1996 por la doctora Catherine Snow, una profesora de educación de la escuela de educación de Harvard reveló resultados similares. Estudió a 65 familias por un período de ocho años y encontró que para los niños la hora de la cena era de más valor que su tiempo para jugar, para la escuela o para oír un cuento al acostarse. Claramente, la comunión familiar es algo poderoso.


Teniendo una evidencia tan fuerte en favor de las comidas familiares, es triste saber que solo una tercera parte de las familias estadounidenses cenan juntas la mayoría de las noches. Este mundo apresurado en el que vivimos nos presiona por todos lados, haciéndonos sentir que comer de prisa, aunque sea algo desagradable, es una necesidad de la vida moderna. Sin embargo, es posible cambiar esta tendencia. Con algo de determinación y planificación podemos mantener la “atmósfera del día de acción de gracias”, durante todo el año. El ingrediente más importante no es la comida de la mesa; lo mismo sería una comida hecha en casa que una pizza. Lo que marca la diferencia es separar un tiempo de manera permanente para sentarse y comer juntos.
Si el horario de su familia les prohíbe juntarse todas las noches a cenar, separe días específicos y horas de almorzar, tales como el desayuno de los sábados o el almuerzo de los domingos. Una comunicación valiosa se puede dar en 20 minutos o una hora, especialmente si se eliminan distracciones como la televisión o la radio. Agréguele sabor a sus comidas de vez en cuando con solo un poco de creatividad. Por ejemplo, ¿qué les parecería traer comida de un restaurante y cenar a la luz de las velas? Y no olviden que la risa es buena medicina para refrescar el espíritu. De vez en cuando, comiencen la cena contando chistes o acertijos. Pueden obtener ideas de muchas partes que harán de sus ratos de comer recuerdos especiales.

El día de acción de gracias siempre será un día festivo singular y muy apreciado, pero muchos aspectos de esta celebración se pueden convertir en parte de su vida diaria. La clave es buscar formas de aprovechar ese tiempo preciado de cada día, sentados a la mesa, para reforzar esos lazos de amor, para afirmar el valor de todos en la familia y para reconocer la importancia de nuestra relación con Dios, el proveedor de cada buena obra y cada don perfecto.

Prohiben a 22 iglesias brindar albergue


Nueva York-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) 22 iglesias de Nueva York reciben una orden de funcionarios gubernamentales de la ciudad de no proporcionar camas a personas sin hogar (homeless).


Con temperaturas inferiores al punto de congelación, las iglesias deben obedecer una norma que requiere la ciudad basada en que los albergues deberán estar abiertos al menos cinco días a la semana y no la semana completa.
Arnold Cohen, presidente de la Asociación para las Personas sin Hogar, una organización sin fines de lucro que sirve como un vínculo con la ciudad, dijo que tenía que decirle a las iglesias que ya no calificaban para proporcionar albergue y que cientos de personas ahora no tendrán un lugar para dormir.

El Departamento de Servicios de personas sin hogar dijo, por su parte, que la ciudad ofrece otros refugios con capacidad para aceptar a todos aquellos que han estado durmiendo en las iglesias y que la ciudad tenía 8.000 camas esperando.

El año pasado, cuatro vagabundos murieron en la ciudad durante el tiempo de frío, por lo que han preparado tres docenas de equipos de alcance de emergencia para responder a informes de personas sin hogar que estén al aire libre o en los pasillos subterráneos.
“Nosotros realmente no queremos que la gente esté durmiendo en las calles, en las rejillas o en las escalinatas de las iglesias. Queremos gente durmiendo en camas”, dijo el Comisionado de personas sin hogar, Robert Hess.


Las personas sin hogar pueden ser persuadidas para que entren al interior de un refugio, pero no pueden ser forzadas a menos que su vida esté en peligro.Esta realidad continúa siendo uno de los mayores problemas que enfrenta Estados Unidos. El más reciente estudio poblacional revela que alrededor de 170,000 personas no tienen donde vivir. Pero expertos aseguran que hay alrededor de dos millones y que aunque algunos son temporeros, para otros es una condición permanente.

 
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