martes, 19 de enero de 2010

Infierno se escribe con 'H'


HAITI.- ( AGENCIALAVOZ.COM ) Martes, 16:53 (las 22.53 en la Península). Las escuelas y los supermercados estaban llenos. Todavía no había caído la noche sobre Haití cuando la tierra se abrió. Un terremoto de 7 grados en la escala Richter volvía a poner al país más pobre de América Latina en el mapa.



"Todo comenzó a temblar, la gente gritaba, y las casas comenzaron a derrumbarse... Es un caos total", contaba una periodista desde la isla caribeña.
Han pasado siete días desde entonces y ésa sigue siendo la mejor definición de la situación en Haití. Caos. Muchos cadáveres siguen acumulados en las calles —mientras miles han sido arrojados a fosas comunes— y el acceso a la ayuda continúa siendo más que insuficiente. Tras el drama que ha dejado el desastre natural, ahora son los saqueos y los primeros brotes de violencia los que mantienen a Haití sumido en el caos.
Día 1 (miércoles)
Miles de personas han pasado la noche al raso después de que la tierra temblase. Una, dos, hasta trece veces rugió la falla de Enriquillo (entre las réplicas, se registraron tres de considerable magnitud). El terremoto no ha distinguido de clase, credo ni condición. Han muerto ministros, pobres, el arzobispo de Haití, estudiantes, funcionarios de Naciones Unidas... Centenares de edificios de la capital, Puerto Príncipe (a sólo 15 kilómetros del epicentro), se derrumbaron. El Palacio Nacional (sede del Gobierno de Haití), la sede del Parlamento, la catedral de Puerto Príncipe, colegios, el único hotel de lujo del país y barrios enteros cayeron como un castillo de naipes.
El número de muertos es incierto. Más de 100.000, apunta el primer ministro , Jean Max Beltreeve; docenas de miles, calcula la OEA. Un baile de cifras que no alcanza a reflejar el drama que se vive en Puerto Príncipe: cadáveres amontonados en las aceras, supervivientes que vagan aún en estado de shock entre los escombros...
Las grandes potencias prometen su apoyo y decenas de ONG empiezan a facilitar sus números de cuenta. Pero la distribución de la ayuda no será fácil. Las vías de acceso y las telecomunicaciones se han visto sumamente afectadas, el aeropuerto ha sido cerrado y la misión de la ONU —quien en estos casos se encarga de coordinar las tareas— sufre su propio drama en Puerto Príncipe.
Día 2 (jueves)
Puerto Príncipe huele a muerte. La capital del país caribeño se ha convertido en una inmensa morgue en la que los vivos duermen entre cadáveres y su principal avenida, en un gigantesco campamento de refugiados. Los equipos de rescate no llegan y los haitianos se han lanzado a tratar de rescatar a supervivientes retirando cascotes con sus propias manos. "Sólo sabemos que hay muchísima gente desaparecida y que se ha empezado a trabajar muy tarde", relata en ELMUNDO.es Fernando Prados, uno de los médicos del Samur desplazados a Haití.
La ayuda ha comenzado a llegar a la ex colonia francesa después de que se reabriese el aeropuerto (aunque ni las luces de pista ni la torre de control están operativas y los aviones deben aterrizar a ojo, sólo durante el día), pero las cajas permanecen acumuladas en el aeródromo, a la espera de que se organice su distribución. El gobierno de René Preval sigue desaparecido y Washington se implica a fondo en la gestión de Haití ante el colapso del Ejecutivo nacional: Obama anuncia el envío de 100 millones de dólares en ayuda y 5.500 soldados.
Pese a la solidaridad internacional, la desesperación cunde entre los haitianos: algunos han levantado barricadas con cadáveres en protesta por el retraso en la llegada de ayuda. "Está muriendo demasiada gente, necesitamos la ayuda internacional, no hay servicios de emergencias, ni alimentos, ni teléfono, ni agua, no tenemos nada", implora un haitiano... 48 horas después del seísmo.
Día 3 (viernes)
Los cadáveres siguen acumulados en las calles de la capital, aunque los servicios de rescate internacionales comienzan a trabajar. La imagen de uno de sus 'logros' da la vuelta al mundo: el bombero español Óscar Vega sale de los escombros con el pequeño Radjeson, de dos años, en brazos.
Los heridos atestan los hospitales, faltos de lo más básico. Naciones Unidas reconoce que, de hecho, la ayuda sólo ha llegado a 8.000 damnificados. Ante la falta de ayuda, algunos haitianos se lanzan a saquear las ruinas de los comercios en busca de algo que llevarse a la boca. Aunque las bandas comienzan a hacer acto de presencia, según Naciones Unidas "hasta el momento, la situación de seguridad se mantiene estable".
El Ministerio de Asuntos Exteriores confirma las primeras víctimas españolas: María Jesús Plaza e Yves Batroni, un matrimonio que residía en Torrejón de Ardoz.
Día 4 (sábado)

La cifra de muertos sigue creciendo. Según las autoridades haitianas y las organizaciones internacionales, podría superar las 200.000 víctimas. Naciones Unidas habla ya del "mayor desastre en la memoria de la ONU". Pese a las protestas de muchos afectados, el primer ministro Beltreeve ha ordenado enterrar a muchas víctimas —40.000, según el presidente Preval— en fosas comunes para evitar epidemias. Esta estrategia dificulta aún más saber a ciencia cierta cuántos han perecido en Haití.
Preval recibe a la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, en el aeropuerto de Puerto Príncipe. La imagen es una metáfora del vacío de autoridad que reina en Haití tras el seísmo: la única autoridad reinante hasta la fecha es el Ejército norteamericano, que ha tomado el control del aeropuerto. "Sin un gobierno nacional que funcione y el de la capital inexistente y la ONU no tomando el control, es difícil que las ayudas fluyan", explicaba un delegado colombiano Haití es un país sin Estado. Ante el desgobierno, la mayor parte de la ayuda (sólo se han hecho esporádicas distribuciones) sigue en los hangares del aeropuerto y los primeros saqueos han comenzado.
Los primeros españoles repatriados desde Haití llegan a Madrid.
Día 5 (domingo)
El milagro parece posible en el infierno. Cinco días después de la tragedia, los servicios de salvamento rescatan al menos a seis personas vivas bajo los escombros. Pero el ánimo reinante en Puerto Príncipe es la desesperanza: miles de personas siguen sin techo ni comida y los saqueos, hasta ahora sin violencia, han comenzado a cobrarse sus primeras víctimas: dos saqueadores han muerto a tiros y otro hombre, acusado de robo, ha sido linchado por la turba. El caos obliga a decretar el estado de emergencia hasta finales de enero.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, pisa por primera vez la isla tras el desastre. Casi una semana después de la tragedia, Ban pide a la vicepresidenta española María Teresa Fernández de la Vega —también de visita en Haití— que la Unión Europea organice una misión a Haití para la asistencia humanitaria.
Reina la confusión sobre la funcionaria de la UE desaparecida, la española Pilar Juárez, que se encontraba en una reunión en el edificio de la ONU cuando se produjo el seísmo: aunque en la madrugada del domingo se anunció que se había encontrado su cadáver, a última hora del día el Ministerio de Asuntos Exteriores anuncia que el cuerpo no es de la funcionaria.
Día 6 (lunes)
Crece la desesperación y la tensión en las calles de Puerto Príncipe. Los saqueadores se enfrentan a pedradas en el centro de la ciudad, los helicópteros lanzan la ayuda sin llegar a aterrizar, mientras a las puertas del aeropuerto las fuerzas internacionales tratan de contener a las decenas de haitianos desesperados que piden ayuda y un trabajo. Fuentes de inteligencia occidentales temen que el país caribeño entre en una espiral de violencia (se rumorea incluso que los partidarios del defenestrado Aristide están reorganizándose para provocar disturbios).
La tensión también se palpa entre las potencias occidentales por el control de la situación. Francia critica a EEUU por monopolizar la ayuda en Haití —"Se trata de ayudar Haití, pero no de ocupar Haití", dice el secretario de Estado de Cooperación galo—, mientras los marines desembarcan en la isla. Brasil, al mando de la misión de Naciones Unidas en Haití, ha advertido de que no cederá el mando de las fuerzas de la ONU en el país y ha respondido al llamamiento de Ban Ki-moon —que ha pedido otros 3.500 'cascos azules'— ofreciéndose a duplicar sus efectivos en el país.
Día 7 (martes)
Se cumple una semana del seísmo. Las esperanzas de encontrar supervivientes bajo los escombros disminuyen, aunque todavía no se ha dado la orden de que cesen las tareas de rescate. La distribución de la ayuda avanza y muchos haitianos confían en que mejore tras la llegada de los marines, ya 11.000 sobre el terreno. Sin embargo, miles de personas han comenzado a huir de la capital en los escasos vehículos que tienen algo de combustible.
Los equipos de rescate hallan el cuerpo de Rosa Crespo, la policía española desaparecida tras el seísmo. Es la tercera víctima mortal española.

EEUU comienza a arrojar desde el aire alimentos y agua para los haitianos


EE.UU.- ( AGENCIALAVOZ.COM ) El Ejército de EE.UU., que se resistía a lanzar ayuda desde el aire por el temor a que se produjeran tumultos, comenzó a arrojar desde los aviones agua y alimentos, obligado por la destrucción de las infraestructuras tras el sismo.


El Pentágono informó hoy que un avión de carga C-17, procedente de la Base de la Fuerza Aérea Pope en Carolina del Norte, arrojó el lunes 14.000 paquetes de comida preparada y 14.000 litros de agua sobre una zona que había sido despejada y asegurada por soldados estadounidenses a ocho kilómetros al nordeste de Puerto Príncipe.
Se trató del primer vuelo para distribuir ayuda humanitaria desde el aire por parte del Ejército de Estados Unidos desde que el devastador terremoto asoló Haití hace exactamente una semana. El miércoles pasado, tres días después del movimiento telúrico de 7 grados Richter, el secretario de Defensa, Robert Gates, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Mike Mullen, afirmaron que el Pentágono no consideraba arrojar la ayuda humanitaria desde aviones o helicópteros por razones de seguridad.
''Hemos discutido (recurrir a esa posibilidad) muy pronto y hemos tomado la decisión de que no necesitamos hacerlo'', dijo entonces Mullen.
No obstante, las condiciones sobre el terreno han cambiado desde el pasado miércoles, dado que el aeropuerto de Puerto Príncipe está saturado de mercancías que, por problemas en las infraestructuras, no pueden ser distribuidas convenientemente.
Una de las condiciones que deben darse para repartir la ayuda desde el aire, explicó Gates cuando descartó la medida, es que haya soldados en tierra para asegurar las zonas de recepción de los suministros y garantizar el reparto ecuánime.
''Sin una estructura sobre el terreno, el arrojar provisiones desde el aire únicamente llevará a disturbios, porque la gente trata de conseguirlas'', dijo entonces, para asegurar que si no se toman las medidas necesarias, puede ser una "fórmula que contribuye al caos''
Ahora, la situación ha cambiado porque EE.UU. ya ha desplazado a Haiti más de 13.000 militares, lo que le permite tener los recursos necesarios para repartir la ayuda desde el aire.
De hecho, la 82 División Aerotransportada de la Infantería del Ejército, que desplegó en Haití más de 1.000 miembros, lanzó ayer desde el aire botellas de agua y paquetes de comida preparada.
El reparto se produjo en el prestigioso Club de golf Petionville, que se ha convertido en su centro de operaciones y en un refugio para las víctimas del sismo.
Otro factor que obligó a Estados Unidos a tomar esta medida es la falta de infraestructura terrestre, que impide repartir los cargamentos que llegan al aeropuerto, como ayer puso de manifiesto el ex presidente Bill Clinton durante una visita a Puerto Príncipe.
Hoy mismo la Organización Mundial de la Salud (OMS) denunció que la ayuda se está acumulando en el aeropuerto de Haití sin forma de distribuirla o almacenarla por la falta de coordinación entre los países y agencias donantes.
''Tenemos que coordinarnos mejor. Esto es un desafío. Sabemos que ha habido tensiones'' entre diversas naciones, dijo en una rueda de prensa Jon Andrus, subdirector de la Organización Panamericana de Salud, la filial en América de la OMS.
Andrus indicó que algunos donantes simplemente descargan la ayuda de sus aviones en el aeropuerto, sin hacer arreglos para su reparto o su almacenamiento.
El aeropuerto está operando las 24 horas al día y ayer recibió 180 vuelos sin registrar retrasos por primera vez desde que las fuerzas estadounidenses tomaron el control de la terminal, según el teniente general Ken Keen.
Mientras, EE.UU. también comenzó el lunes a evaluar los daños en el puerto y prepararlo para poder reabrirlo esta misma semana, lo que abrirá otra vía de transporte para que llegue la asistencia humanitaria y equipos pesados para despejar las calles.

Los niños haitianos, abandonados a su suerte


HIATI.- ( AGENCIALAVOZ.COM ) El seísmo de Haití, considerado por Naciones Unidas como el peor desastre de su historia, fragiliza aún más la vulnerabilidad de los niños que ya eran víctimas, antes del terremoto, de condiciones difíciles a causa de la descomposición de las familias, de la violencia doméstica o de la orfandad a causa del SIDA.


"Tememos que, tras la catástrofe, los miles de niños que vagabundean por las calles de Puerto Príncipe puedan ser víctimas de las redes de traficantes y que se reproduzcan situaciones como la del secuestro de 103 niños en Chad en 2007", comentó la portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Véronique Taveau.
Según la portavoz, esta institución vigila la situación muy de cerca y está muy preocupada por la cuestión. Ya se han denunciado numerosos casos de abusos y de violencias sexuales contra menores y la organización ha desplegado a equipos especialmente formados para prevenir este tipo de situaciones.


Situación precaria anterior
Los niños de Haití luchan desde hace años para sobrevivir. De acuerdo con cifras de UNICEF 3,8 millones de infantes se encontraban en 2009 en una situación de extrema vulnerabilidad ya que, debido a la pobreza, habían entrado en un engranaje de privaciones y malos tratos.
Naciones Unidas estima que entre los dos millones de víctimas del seísmo el 48% tienen menos de 18 años. "Por el momento no podemos avanzar cifras pero la situación es preocupante ya que hemos visto a muchos niños errando por las calles, perdidos y hambrientos que necesitan urgentemente asistencia y apoyo psicológico", declaró Taveau.
"En estos momentos la cuestión de los niños abandonados es prioritaria para UNICEF. Tenemos sobre el terreno a equipos especialmente formados que están identificando a los niños, porque es muy importante darles un nombre saber quienes son y de donde vienen", señaló la representante de la organización que se ocupa de la infancia.
Trabajo conjunto con otras ONG
"Estamos trabajando con la ONG Save the Children, con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y con la radio de la MINUSTAH, que ya ha empezado a emitir, para intentar encontrar a los familiares de muchos niños que se encuentran abandonados a su suerte", explicó.
Por otro lado, algunas ONG, como Proyecto Solidario, van a concentrar sus esfuerzos en la infancia. Su proyecto se basa en construir dos albergues para alojar, en cada uno, a 100 niños y niñas menores de 12 años de los que han quedado huérfanos en Puerto Príncipe, en el barrio Cite Soleil, y en la ciudad de Jacmel.
En ese hogar-escuela-taller los niños recibirán alojamiento, alimentación, educación y atención médico-sicológica para ayudarlos a superar el trauma y reemprender sus vidas.
"Sabemos que numerosas familias de todo el mundo, probablemente también españolas, han manifestado su interés para adoptar a niños de Haití pero nosotros privilegiamos, en el caso de una urgencia como la que se vive allí, la reunificación de las familias o la posibilidad de que los menores puedan crecer con un pariente cercano", observó.
Interrogada sobre las cuatro familias españolas que ya habían adoptado a niños haitianos pero que debido al terremoto no han podido ir a recogerlos, Taveau consideró que este caso es diferente y que corresponde al gobierno de Haití continuar con el procedimiento de adopción para entregar a los niños a sus familias de adopción.
En Haití sólo la mitad de los niños tenía acceso a la enseñanza primaria y la mayoría abandonaban sus estudios. Debido al seísmo no hay colegios y UNICEF va a instalar sobre el terreno dos tiendas de campaña de unos 100 m2 que servirán de centro de acogida para los niños donde serán atendidos y tendrán asistencia sicológica.
"Vamos a enviar material recreativo para niños y adolescentes para intentar recrear cuanto antes un contexto de normalidad ya que se trata de un grupo de la población extremamente vulnerable que sufría de malnutrición crónica y que se refugiaban a menudo en la prostitución para obtener comida. Intentaremos que esta situación no se degrade", concluyó.

Agca dice que él es 'el Cristo eterno'


ANKARA -: ( AGENCIALAVOZ.COM ) Un pistolero turco que en 1981 hirió a disparos al entonces papa Juan Pablo II salió el lunes de prisión, después de más de 29 años tras las rejas, y aseguró en una declaración que él era un mensajero de Dios y que el mundo se acabará este siglo.


Mehmet Alí Agca, de 52 años y cabello gris, saludó a los periodistas tras salir de prisión en una caravana de vehículos. Las autoridades turcas planean vigilarlo estrechamente debido a las persistentes dudas sobre su salud mental.
Agca le disparó a Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, cuando el pontífice circulaba en un vehículo abierto en la Plaza de San Pedro del Vaticano. El Papa recibió disparos en el abdomen, la mano izquierda y el brazo derecho, pero las balas no llegaron a tocar órganos vitales.
En 1983 Juan Pablo II se reunió con Agca en la prisión italiana de Rebibbia y le perdonó por el ataque.
Tras ser liberado el lunes, el ex preso se sentó con calma entre dos policías vestidos de civil en el asiento posterior de un vehículo que le trasladó a un hospital militar. Allí, los doctores determinaron que Agca no estaba capacitado para completar el servicio militar debido a un "serio trastorno antisocial de personalidad", dijo su abogado, Yilmaz Abosoglu.
En un comunicado distribuido por Abosoglu fuera de la prisión en Sincan, a las afueras de Ankara, la capital turca, Agca declaró: "Proclamo el final del mundo. Todo el mundo será destruido en este siglo. Cada ser humano morirá en este siglo".
Finalizó el largo y complicado texto firmando como "el Cristo eterno", en la misma línea de declaraciones previas con las cuales dijo ser el Mesías.
Cuando llegó a su hotel dijo algunas palabras en inglés: "El Evangelio está lleno de errores. Escribiré el Evangelio perfecto". Agca se había cambiado de ropa y apareció vestido con un traje azul oscuro y corbata.
El turco fue recibido por un ejército de periodistas que convirtieron la recepción del hotel de cinco estrellas en una escena caótica. Agca tomó el ascensor hasta la habitación donde pasará su primera noche en libertad.

 
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