IRLANDA.-(AGENCIALAVOZ)"Este es un país cristiano y el aborto está prohibido". Esto es lo que supuestamente le dijeron los médicos del hospital de la Universidad de Galway (oeste de Irlanda) a una mujer india que, sufriendo terribles dolores, pidió que se le practicara un aborto para acabar con un embarazo muy problemático e "inviable" y que en teoría no podía concluir con el nacimiento de un niño sano.
Savita Halapannavar, dentista de 31 años, tenía 17 semanas de embarazo cuando acudió al hospital, la noche del 20 de octubre, por un severo dolor de espalda. Los médicos determinaron que la mujer estaba sufriendo un aborto espontáneo.
Tras enterarse que perdería a su hijo, pidió varias veces un aborto, pero se le dijo que el equipo médico no realizaría tal procedimiento mientras el corazón de su bebé aún latiera. El 24 de octubre, el niño murió, y su cuerpo fue retirado. Entonces la madre fue trasferida a la unidad de cuidados intensivos. Tres días después, el 27 de octubre, su corazón, riñones e hígado dejaron de funcionar y murió al día siguiente de septicemia.
Una ley a favor de la vida
Tras el suceso, tanto el Gobierno irlandés como los directivos del hospital han "expresado su condolencia" al viudo. Y aunque se ha emprendido una investigación de oficio cuyo resultado se dará a conocer dentro de tres meses, la posición oficial de las autoridades ha sido que los médicos actuaron "de acuerdo con la ley porque advirtieron que palpitaba el corazón del feto".
Cabe recordar que en Irlanda está prohibido el aborto excepto en el transcurso de "una intervención quirúrgica radical para la vida de la madre", una premisa muy general.
En 1983, la octava enmienda a la Constitución de la República estableció explícitamente "el derecho a la vida del feto desde el momento mismo de la concepción".
En 1992, ante el caso de una adolescente embarazada como resultado de una violación, se celebró un referéndum que aceptó el derecho de las irlandesas a viajar fuera del país para abortar, pero rechazó la legalización de la práctica aún con requisitos.
En el 2002 los votantes se pronunciaron también en contra de que la amenaza de suicidio fuera un motivo aceptable para llevar a cabo el aborto.
¿Política antediluviana?
El caso ha vuelto a abrir el debate sobre el aborto en la República de Irlanda y, por su parte, la izquierda irlandesa ha pedido que se legalice el aborto cuando corra peligro la vida de la mujer, aunque un proyecto de ley al respecto fue rechazado en abril por el Dáil (Parlamento) con el argumento de que espera las conclusiones de un informe que ha solicitado.
"La política de nuestro país en esta materia es antediluviana, propia de una nación atrasada", declaró la diputada del Partido Socialista Clare Daly. Pero, aunque los defensores del aborto han aprovechado la ocasión para intentar cambiar la ley, la mayoría de irlandeses se han mostrado contrarios a la legalización del aborto en una serie de consultas plebiscitarias, las dos últimas en 1992 y el 2002.
En cuanto al esposo de la mujer fallecida, Praveen Halappanavar, dijo a la BBC que él "no tiene duda al respecto" de que su esposa estaría viva si le hubieran realizado el aborto.
Por su parte, los defensores del derecho a la vida en Irlanda han asegurado que la muerte de Savita Halappanavar no fue causada por la prohibición del aborto en el país.
En declaraciones a ACI Prensa el 14 de noviembre, Ide Nic Athuna, portavoz de Youth Defense, señaló que "existen disposiciones dentro de nuestra ley y dentro de nuestra propia buena práctica médica, y en los hospitales nunca se niega el tratamiento a las mujeres embarazadas".
"Delirio mediático"
En ese sentido, Athuna denunció que "el lobby abortista está creando un delirio mediático con esto" y advirtió de que las personas no deberían adelantar conclusiones sobre la tragedia. "Obviamente, este es un caso muy, muy trágico", dijo la portavoz de Youth Defense.
"Nadie conoce todos los hechos del caso porque se está investigando, así que es muy prematuro y probablemente irresponsable para el lobby abortista apresurarse y asegurar que los hechos son de tal manera", criticó.
Athuna indicó que "lo que sabemos es que las directrices de nuestro propio consejo médico especifican que los médicos no sólo están permitidos sino que están obligados a tratar a las mujeres embarazadas si surgen circunstancias peligrosas para ellas. Se llega al extremo de que un médico puede ser expulsado si no interviene, en casos como este donde la vida de la madre podría estar en peligro".
También el administrador general de la Sociedad para la Protección del Niño no Nacido, Paul Tully, remarcó que aún no se conocen todos los detalles del caso, y que las personas deben tener eso en cuenta.
"Lo que sabemos es que el aborto espontáneo y la infección pueden ser manejadas con un adecuado tratamiento médico. El aborto no es una medicina, no cura o trata ninguna patología", señaló.
Irlanda, un seguro para las embarazadas
Athuna también se refirió a que no ha habido casos de mujeres que viajen o sean enviadas de Irlanda a Inglaterra para que les realicen aborto para salvar sus vidas.
"Podemos confirmar, porque hemos pedido esa información a la oficina central de estadísticas del Reino Unido, que las mujeres de Irlanda no están viajando a Inglaterra para abortos que salven sus vidas", dijo.
La líder pro-vida remarcó que "no hubo ningún caso que encajara en la categoría de abortos para salvar vidas en las clínicas inglesas". "Así que la realidad es que las mujeres no están muriendo porque se les niegue el aborto", insistió.
De hecho, Irlanda es uno de los países más seguros en todo el mundo para las madres embarazadas. Sólo 3 de cada 100 mil mujeres mueren durante el parto en ese país, mientras que el promedio en Europa y América del Norte es de 14 por cada 100 mil.
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