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| LIDERES PPC CON EL Pastor José Linares Cerón. Estamos siguiendo un orden cronológico –responde Eguren...También tiene claro que el proyecto de Bruce, tal cual, no pasará. |
La discusión del proyecto de la unión civil ha tocado
las fibras más sensibles de los partidos políticos hasta casi
quebrarlas. El tema es tan delicado que las bancadas han dejado en
libertad a sus congresistas, quienes han formado insólitas alianzas
político-religiosas. Al final, las noticias no son buenas. Lo más
probable es que el proyecto de la unión civil, como tal, no sea
aprobado.
Dánae Rivadeyra y Marco Sifuentes
La mejor jugada de los opositores a la unión civil fue apoyarla.
Existe en el Congreso, claramente, una oposición radical al proyecto, encabezada por el evangélico
Julio Rosas y el almirante en retiro
Carlos Tubino, ambos del fujimorismo. Pero, esta no es la oposición que va a ganarle la partida a
Bruce.
En medio del ruido y la furia desatadas por el
proyecto de Bruce,
se ha llegado a creer que el suyo es el único que espera ser discutido y
aprobado. Lo cierto es que son cuatro las iniciativas que pretenden
introducir algunos cambios en los derechos de los
homosexuales.
Hasta el momento, la
Comisión de Justicia del Congreso ha recibido dos proyectos distintos al de
Carlos Bruce, de
Concertación Parlamentaria: uno de
Julio Rosas y otro de
Martha Chávez, ambos de
Fuerza Popular.
A excepción del proyecto de la unión civil, los otros tres se enfocan
en el tema patrimonial, más que en el reconocimiento de los derechos de
las parejas homosexuales como tales.
–Esa unión civil no solamente debe aplicarse a quienes tienen una relación de pareja con contenido sexual –dijo
Chávez cuando presentó su proyecto el año pasado–, sino a otras relaciones solidarias entre hermanos, entre amigos, que no supone una
relación de pareja, pero sí una de solidaridad o apoyo mutuo.
De esta manera, su proyecto le quitaba la carga –que sí tiene el
proyecto de Bruce– de reconocimiento de derechos a la comunidad
LGTB. Y aunque parezca difícil de creer, para la mayoría de congresistas, en este tema el nombre del consenso es
Martha Chávez.
SOCIEDAD SOLIDARIA YA
El proyecto de
Chávez plantea la sociedad solidaria: el acuerdo voluntario entre dos personas mayores de edad que hacen vida común
“con el objeto de asistirse, apoyarse, y que origina derechos patrimoniales”.
Esta iniciativa no altera el estado civil ni la relación de
parentesco entre sus firmantes. Esta es la principal diferencia del
proyecto de Carlos Bruce, en el que los integrantes de la pareja se
convierten en familiares de primer grado y que debería generar un quinto
estado civil (además de soltero, casado, viudo o divorciado), que aún
no está definido.
La indefinición de ese potencial quinto estado civil es lo que
inquieta a muchos congresistas, que han visto una tabla de salvación en
la propuesta de
Martha Chávez, cuya afiliación al grupo ultraconservador católico
Opus Dei no es un secreto.
–Este ha sido el único caso en el que, después de varias horas de
discusión interna, se decidió que la votación iba a ser a conciencia,
señala una fuente del fujimorismo. A pesar de eso, Keiko está a favor.
Dentro de la misma bancada, el mismo Kenji ha apoyado abiertamente el
proyecto de la unión civil de Bruce. Junto a él, varios otros
fujimoristas, como Rolando Reátegui, se han manifestado en repetidas
ocasiones a favor de este proyecto. Sin embargo, las dos principales
ofensivas legislativas contra la
Unión Civil –la directa de
Rosas y la sibilina de
Chávez– han venido de su bancada.
–No es un tema ideológico, explica un fujimorista. No es que la
izquierda apoye y la derecha no. Es un tema muy personal y de
convicción.
Si bien la mayoría de los fujimoristas está a favor de la unión
civil, todo parece indicar que su estrategia será apoyar un consenso: la
elaboración de un punto medio entre el proyecto de Carlos Bruce y el de
Martha Chávez.
Pocos escaños más allá, la situación del pastor Rosas es muy distinta.
PASTOR DE OTRO REBAÑO
El congresista y pastor
Julio Rosas pertenece a la
Iglesia Alianza Cristiana y Misionera,
uno de los grupos evangélicos más conservadores. Según su propuesta de
atención mutua, dos personas pueden firmar este contrato “con la
finalidad de establecer y reconocer derechos patrimoniales, sean estos
de carácter pensionario o hereditario y otros”.
Los firmantes de la atención mutua solamente podrán acceder a
derechos sucesorios y pensionarios tras dos años de celebrada la
atención mutua.
En sus numerosas apariciones en los medios de comunicación, el pastor
Rosas, más que defender su proyecto de ley, se ha opuesto a la
iniciativa de
Carlos Bruce.
Incluso, en estas últimas semanas, presentó un millón de firmas en
contra de la unión civil y luego apareció en conferencia junto al
“dirigente de la juventud aprista”, Miguel del Castillo, hijo de Jorge.
Esto le dio la errónea idea a algunos de que el fujimorismo y el APRA se
resquebrajaban por culpa de la
unión civil.
Sin embargo, la dirigencia aprista emitió un comunicado casi de
inmediato, señalando que no había ningún cisma al interior del partido.
Miguel del Castillo, dijeron apristas consultados para este informe, no
es ni dirigente ni joven.
La jugada salió chueca: el partido se
reafirmó en su apoyo a la unión civil y los amigos de Rosas no ganaron
ningún voto en el Congreso.
–Las cosas están claritas, explica un congresista. La mayoría votará a favor de la unión civil o del proyecto de Martha.
Los únicos que votarían a favor de Rosas serían Carlos Tubino, María Cordero, Jesús Hurtado y él mismo,
todos del fujimorismo. Tanto Cordero, recordada por sus visitas a
medianoche a Alberto Fujimori en la sede de la DINOES, como Hurtado
pertenecen a grupos evangélicos.
De hecho, Miguel del Castillo también está vinculado a una iglesia
evangélica, por ello ocurrió un acercamiento con Rosas. Pero no solo con
él, sino también con su padre.
VUELVEN LOS REVOCADORES
Jorge del Castillo fue expositor en un evento organizado en contra de la unión civil, al lado de su hijo
Miguel y d
e Christian Rosas,
hijo de Julio Rosas y orgulloso egresado de la universidad
estadounidense Regent, uno de los centros académicos más importantes del
país para el pensamiento y la acción cristiana.

Pero
Jorge del Castillo no solo se habría reunido con los amigos del evangélico Rosas. En varias oportunidades se le ha visto al lado del pastor
José Linares, el recordado revocador de Susana Villarán y, ahora, uno de los principales activistas anti-LGTB.
–Yo soy bien católico y no tengo que ver con los evangélicos, aclara
Jorge del Castillo. Me he reunido con Linares, con el
padre Garatea... con todos. No hay por qué hacer fetichismo.
Sin embargo, en su Facebook, el pastor Linares evidencia un gran
agradecimiento al dirigente aprista en un texto titulado: “Jorge del
Castillo es el hombre”.
“No debemos ser tampoco mezquinos, Jorge del Castillo fue el
congresista que en el año 2010 se fajó junto a nosotros para que el
predictamen sobre crímenes de odio sea archivado del Congreso de la
República”, escribe el pastor
Linares.
Efectivamente, durante el gobierno aprista no se pudo aprobar el
proyecto de ley que penalizaba los crímenes de odio contra los
homosexuales.
–Yo estoy a favor de la unión "pa-tri-mo-nial, no matrimonial". Solo
pido respeto a las opiniones, libertad de pensamiento, dice Jorge del
Castillo.
Pero esta no ha sido la única conexión insólita de los grupos evangélicos revocadores anti-LGTB.
LAS PECULIARES AMISTADES PEPECISTAS
A pesar de su nombre, el
Partido Popular Cristiano es
más católico que cristiano. Sin embargo, sus militantes también han
establecido vínculos con el pastor Linares, quien hasta hace unos meses
pretendía revocar a sus regidores. Nuevamente, el punto de acercamiento
fue la
unión civil.
Hace unas semanas,
Raúl Castro,
presidente del PPC, y
Rafael Santos, alcalde de
Pueblo Libre y frustrado candidato municipal por el mismo partido, participaron en la “Reunión Extraordinaria
Contra el Proyecto de Unión Civil Gay”.
Esta no era la primera vez que se reunían. Ya el año pasado se había
producido un encuentro entre Castro, el pastor Linares y Carlos Polo,
señalado como lobista de la facción ultraconservadora de las
universidades católicas en el tema de la nueva ley universitaria.

Por su parte, Rafael Santos había hecho migas con Raúl Vásquez, candidato a la alcaldía de Lima por el
FREPAP,
la pintoresca agrupación político religiosa que resguarda el legado de
Ezequiel Ataucusi. Vásquez, por supuesto, también es opositor al
proyecto de
Carlos Bruce.
Otro miembro del PPC es
Juan Carlos Eguren, pieza clave de toda esta historia, por ser presidente de la
Comisión de Justicia
que elaborará los predictámenes de los cuatro proyectos. Para él, los
acercamientos de sus correligionarios al mundo evangélico conservador
son muestra de la pluralidad que debe existir y no tienen influencia en
sus decisiones.
–Ningún partido ni bancada ha fijado posición y este se va
tornando en uno de esos temas típicos que llamamos voto de conciencia,
señala.
Actualmente, el proyecto de Carlos Bruce ya cuenta con un predictamen
y la opinión favorable del Ministerio de Justicia, la Defensoría del
Pueblo, el Ministerio de la Mujer y las Naciones Unidas. Por su parte,
Martha Chávez ha recibido la opinión del Ministerio de Justicia y de la
Defensoría del Pueblo. Al respecto, esta ha dicho que su propuesta es
constitucional y recomienda la aprobación de los dos proyectos.
–Hay una posibilidad de armar un predictamen que agrupe los dos proyectos: el de
Bruce y el
Chávez. Rosas ha pedido que su proyecto no sea integrado con ninguno, afirma
Eguren.
¿ADIÓS, UNIÓN CIVIL?
Para la mayoría de congresistas el asunto es claro: la prioridad es
la protección patrimonial y no el reconocimiento de la pareja homosexual
como parte de la sociedad. Lo que aún sigue siendo una incógnita es la
fecha en la que los predictámenes se someterán a
votación.
–Si ese tema no se discute en esta legislatura, sería una injusticia gravísima, dice, indignado,
Carlos Bruce. Yo ya recibí tres amenazas de muerte, la Policía me ha duplicado la seguridad. Ya basta.
Para acelerar el asunto, el congresista está dispuesto, incluso, a
consensuar su proyecto con el de Martha Chávez. Bruce teme que prolongar
más la presencia de la unión civil en la agenda de la opinión pública
pueda derivar en algún acto de violencia homofóbica.
–Estamos siguiendo un orden cronológico –responde
Eguren–; en materias que son sensibles no podemos ni adelantar ni
postergar para que nadie presuma que hay un manejo direccionado.
Eguren no tiene dudas: este tema será discutido en la próxima
legislatura, a no ser que uno de los miembros de la comisión proponga
acelerar el tema. También tiene claro que el proyecto de Bruce, tal
cual, no pasará.
–Lo que se va a aprobar al final –explica el pepecista– es un
proyecto integrador que recoja todos los elementos positivos que se han
presentado. Veo muy difícil que los proyectos más extremos puedan
prosperar.
Uno de esos proyecto es, para los congresista, el de unión civil de
Bruce. Los tres millones de peruanos homosexuales tendrían que aceptar,
por ahora, que lo único que se les reconozca sean sus derechos en
materia de patrimonio.
–La unión civil es un proyecto impopular –admite
Bruce–. Sin embargo, estoy convencido de que se va a aprobar. No sé si
ahora, dentro de un año o dentro de ocho, pero tendrá que ocurrir.