15 Agosto 2007 ( AGENCIA LA VOZ ) Una carta abierta con varias firmas del mundo evangélico peruano, reflexiona sobre el Te Deum realizado el lunes 30 de julio en el templo de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de la Av. Brasil, al que asistió el Presidente de la nación Alan García.
En la carta varios pastores de iglesias que no impulsaron ni estuvieron presentes en este evento público que, como informaron los medios de comunicación, fue un respaldo al gobierno de Alan García, argumentan que ellos tienen el legítimo derecho de expresar su opinión política o de buscar favores del Estado, “Sin embargo, aquellos que no compartimos su punto de vista, tenemos también el legítimo derecho de exigirles que no asuman una representatividad que no tienen”.
Los firmantes expresan que “Para nosotros, asuntos críticos como la reducción de la pobreza y del analfabetismo, no son una novedad y no dependen de un discurso presidencial. Desde hace muchos años, las denominaciones y las instituciones de servicio vinculadas al Concilio Nacional Evangélico del Perú (CONEP), han estado activas en la lucha contra la pobreza y han estado inmersas en tareas de alfabetización”.
Cuestionan a los organizadores del “Te deum” sobre lo que han hecho hasta el momento para reducir los niveles de pobreza y para disminuir la tasa de analfabetismo. “¿No tendríamos que alzar la voz por aquellos que son víctimas de políticas económicas y de políticas sociales que los despojan de su dignidad humana?”, les demandan.
A la luz de lo ocurrido en estos días, los firmantes dudan si los organizadores de este tipo de actos “no estarán pensando en impulsar la candidatura a la Presidencia de la República en las Elecciones Políticas del 2001 de un personaje vinculado al actual gobierno (…) pretendiendo utilizar nuevamente a la comunidad evangélica como la base social para esta nueva "aventura política", presuponiendo que su opción política es la opción política de todos los fieles de las iglesias evangélicas”.
Finalmente, entienden que se está “torpeando a la institucionalidad evangélica representada por el CONEP” (Concilio Nacional Evangélico del Perú), “incluso por aquellos que son miembros de esta entidad”, entendiendo que “urge que las autoridades denominacionales fijen claramente su posición con respecto a los asuntos que comprometen públicamente a toda la comunidad evangélica y desautoricen públicamente a aquellos que se arrogan una representatividad que nadie les ha dado”.
Así, acaba la carta defendiendo este papel del CONEP como entidad representativa, y entendiendo que la actuación de los organizadores del “Te deum” va en contra de este organismo y es una apuesta en contra de “de la institucionalidad evangélica!.
miércoles, 15 de agosto de 2007
Perú: Polémica interna por el Te Deum evangélico
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