jueves, 17 de enero de 2008

Cantantes evangélicos hacen pobre uso de las reglas del español en sus grabaciones


New York.-( AGENCIALAVOZ.COM ) Según el análisis ortológico de Prensa Cristiana New York un número, afortunadamente no importante, de cantantes evangélicos de ayer y de hoy, de diversas nacionalidades, maltratan las reglas convencionales del idioma
Cantantes evangélicos, como Marcos Witt, Ricardo Rodríguez, Ingrid Rosario, Renán Carías, Roberto Orellana, Peter n Lili, Lilly Goodman, Doris Machín, no sólo son excelentes intérpretes, con voces melódicas y privilegiadas, sino que son celosos del uso de las reglas gramaticales en sus canciones


“Somo todo en la boda redimido por su sangre”, “Señol de soñore”, “Lo correto”, “Hay un sólo dotor”, “Déjalo atuar dentro de ti”, “al pastol le pregunté”, “Rey de Reye”, “con vo tranquila”, son algunas de las frases que se escuchan en grabaciones de cantantes evangélicos, según se pudo advertir en el trabajo de investigación de este periódico.
Intérpretes cristianos de diversos ritmos musicales, como el pop, rock, balada, merengue, salsa, rap, no cuidan la correcta pronunciación de palabras y frases en sus melodías, muy a menudo fácilmente advertidas por los oyentes.
Según pudo comprobar PCNY, en esta penosa situación se encuentran, entre otras nacionalidades, ministros del canto de la República Dominicana, Puerto Rico, Colombia, México y Venezuela, y los hay quienes aunque su ascendencia sea hispana, nacieron y se criaron en los Estados Unidos.
Se observa, en ocasiones, que la pronunciación incorrecta del cantante tiene su deficiencia en la redacción de las estrofas del autor de la composición, que exhibe construcciones incorrectas, por ejemplo en el caso de la frase: ¿Quién somos?, parte de una famosa canción, y que debió decir, en una buena concordancia de número gramatical, ¿Quiénes somos?
Un caso muy singular, y que quizás no sea de fácil observación, se encuentra en la frase: “Pensastes en mí”, cuando lo correcto es: “Pensaste en mí”, ya que resulta que por norma aunque en la conjugación verbal a la segunda persona del singular se le agrega una ‘s’ al verbo, es incorrecta su aplicación cuando éste se encuentra en pretérito (pasado).
Si el oyente escucha con detenimiento, en esa canción el cantor hace uso doble de la pronunciación, pues, a veces dice: “pensaste en mí”, y en otras “pensastes en mí”. Es bueno destacar que hay un coro de voces que siempre repite de manera correcta la misma frase.
Hay una tendencia viciosa en el hablar de varios pueblos hispanos, como en la República Dominicana y Puerto Rico, donde se acostumbra sustituir la ‘l’ en lugar de la ‘r’; así, se dice por ejemplo, ‘amol’ en lugar de ‘amor’; sucede de igual forma cuando la ‘r’ va intercalada entre una vocal y una consonante, como en ‘amarte’, que cambian por ‘amalte’.Esa situación se transfiere también al canto evangélico, pues, se encuentran las siguientes frases en estrofas grabadas: “señol de soñore” (aquí falta también la ‘s’ final)”; “mi mayor empeño es agradalte”; “para liberarme y salvalme”; “y lo demonio pa'l infielno”. En esta última además se suprime la letra ‘s’ dos veces; la contracción ‘pa’l’, no se pone de ejemplo en ese caso, ya que es aceptada convencionalmente.
Un vicio recurrente en el habla hispana es no pronunciar la ‘c’ intercalada entre vocal y consonante, por ejemplo en la palabra ‘actuar’ que pronuncian ‘atuar’. Hay también ejemplos en canciones cristianas: “con manos perfetas”; “mi dotor cuando me enfermo”; “Hay un sólo dotor”; “lo correto”. “déjalo atuar dentro de ti”
Otro problema similar observado en este trabajo periodístico es la pronunciación de la palabra “mannífico”, en lugar de ‘magnífico’. Se sustituye la ‘g’ intercalada por ‘n’.
La falta de concordancia en género difícilmente se encuentre en canciones evangélicas, pero hay, en niveles preocupantes, deficiencias en cuanto al buen uso del número gramatical. Entonces, se entonan melodías cuyas letras dicen, por ejemplo: “lo recuerdos”; “lo redimidos”, “herido fue por nuestra rebelione”; “han llegado la boda”; “con toda la fuerzas”; “que le va salir arruga” (en lugar de: “que le van a salir arrugas”.
Una frase digna de mencionar que se cosecha de una canción recién grabada, es la siguiente: “no me lo dijo las estrellas”, en lugar de “no me lo dijeron las estrellas”, pues la concordancia gramatical entre verbo y predicado es obligatoria.
En el verbo placer se emplea la forma irregular en su segunda persona gramatical del singular, se debe decir, “te plugo”, y no “te plació”, como es la costumbre de pronunciación de muchas personas, así se haya la frase en una canción cristiana: “porque te plació salvarme”
Hay casos que se observan en canciones de intérpretes cuya lengua materna no es el español, y cuyos “pecados gramaticales” serían más fáciles de perdonar; por ejemplo, para un nativo de Brasil es difícil la pronunciación de la letra ‘r’ intercalada, como en la palabra “propio”; así la pronuncian los excelentes cantantes Rayssa y Ravel en su álbum en español “Enamorándote”, en el tema “Canción de mi amado”. La frase es:” hasta mi proprio corazón.”
Igual ocurre con Nelson Ned, otro cantante de Brasil. Hay que ser indulgente también con la joven Jeannie Lein, que en el álbum en español “Haz llover”, dice repetidamente “ja llover”, “jabre las puertas del cielo”, “Jahora grita, jahora clama”.
Sin embargo, es justo señalar que en el caso de estos intérpretes de Brasil, y entre ellos se puede mencionar también a Aline Barros y a Pamela, sus canciones exhiben un español correcto.
Hay una frase quizás más complicada, y la expresa una intérprete de ascendencia hispana, pero nacida en los Estados Unidos: “te mentiría si te diría jamás yo te dejaré, te lastimaré”, en lugar de “te mentiría si te dijera jamás yo te dejaré, te lastimaré”, aquí el problema está en el empleo del modo potencial del verbo irregular ‘decir’, o sea ‘diría’, pues a éste le precede en la frase el también verbo irregular ‘mentir’ en el mismo modo verbal.
La acentuación es otro dolor de cabeza para algunos cantantes, o sea, el uso inadecuado de la sílaba tónica, por ejemplo, en una canción venezolana se expresa ‘laméntar’, por ‘lamentar’, palabra aguda que por definición su acento, aunque en este caso no se marca gráficamente, se encuentra en la última sílaba. Y no se marca porque la palabra termina en ‘r’, no en ‘s’, ‘n’ o ‘vocal’.
Otro caso que quebranta las reglas de la ortología (arte de pronunciar correctamente y, en sentido más general, de hablar con propiedad, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, RAE) es la conjugación pretérita del verbo irregular haber: “donde nunca hubieron’, en lugar de “donde nunca hubo”.
Además, arrastrar la letra ‘r’ al final o en el medio de las palabras, que en vez de ‘amor’, suene ‘amorrr’, son formas incorrectas que se escuchan en intérpretes evangélicos.
La RAE señala que dicción (del lat. Dicti (o, -o-nis), es la “manera de hablar o escribir, considerada como buena o mala únicamente por el empleo acertado o desacertado de las palabras y construcciones”.

 
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