Por Dr James Dobson
EE.UU-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) Tengo fuertes reservas en cuanto a la realización de comentarios altamente explícitos con personas de ambos sexos presentes. Hacer algo así es romper las barreras naturales que ayudan a mantener la virginidad, y hacen mucho más probable que haya experimentación con las relaciones sexuales promiscuas.
También despoja a los jovencitos, sobre todo a las muchachas, de su modestia el que se hable de forma explícita y con todo detalle de la anatomía, la fisiología, las relaciones sexuales y el uso del condón en situaciones conjuntas con personas de ambos sexos. Los que se han familiarizado e informado de esta manera acerca de los temas más íntimos, más tarde van a estar mirando escenas explícitas de sexo en películas, videos de música rock y programas de televisión poco dignos. No hay que ser experto en cohetes para reconocer la huella que dejan estas influencias combinadas. Mientras que en décadas pasadas era una difícil decisión perder la virginidad, sólo es un pequeño paso para aquéllos cuyo condicionamiento comenzó en el aula de su escuela. La familiaridad puede conducir a las relaciones sexuales, como todos sabemos. También estoy convencido de que la frecuencia de violaciones durante las citas amorosas aumenta cuando se quitan las barreras que ayudan a una joven a protegerse.
Sin duda, en algunos casos los funcionarios escolares han presionado para que se dé educación sexual a grupos mixtos, por un sentido de obligación. De alguna forma, les parece que esto es lo que se espera de ellos, lo que los padres y la comunidad en general quieren. Dígaselo si usted no está de acuerdo. Hábleles a los miembros de su junta escolar acerca de las ventajas educativas de las clases separadas. Tal vez entiendan su argumento, si usted se lo presenta desde ese ángulo.
Sin duda, en algunos casos los funcionarios escolares han presionado para que se dé educación sexual a grupos mixtos, por un sentido de obligación. De alguna forma, les parece que esto es lo que se espera de ellos, lo que los padres y la comunidad en general quieren. Dígaselo si usted no está de acuerdo. Hábleles a los miembros de su junta escolar acerca de las ventajas educativas de las clases separadas. Tal vez entiendan su argumento, si usted se lo presenta desde ese ángulo.
PREGUNTA:Tengo diecinueve años, y toda la vida he luchado con un concepto muy pobre de mí misma. Tal parece que todas las personas que conozco tienen más que dar, que yo. Envidio a las jóvenes mejor parecidas, más atléticas o más inteligentes que yo. Sencillamente, no estoy a la altura de mis propias expectativas. ¿Cómo me puedo enfrentar con esas inseguridades?
RESPUESTA: Alguien ha dicho que "la comparación es la raíz de toda inferioridad". Es cierto. Cuando usted se fija en los puntos fuertes de otra persona y los compara con sus propios puntos débiles, no hay forma alguna de que termine sintiéndose bien con respecto a sí misma. Eso es lo que está haciendo cuando se mide con las "mejores y más brillantes" de cuantas la rodean. Este juego destructivo comienza en la escuela primaria, cuando nos comenzamos a evaluar de forma crítica. Ya a esa temprana edad, la imagen que tenemos de nosotros mismos toma forma según las comparaciones que hacemos con nuestros compañeros. Lo que importa no es lo altos que seamos, sino quién es el más alto. No es lo rápido que corramos, sino quién corre más rápido. No es lo listos que seamos, sino quién es el más listo. No es lo hermosas, o lo atractivos que seamos, sino quién es más atractivo. Esto establece una pauta de dudas sobre sí mismo que con frecuencia se vuelve consumidora durante la adolescencia. En algunas personas, continúa hasta bien entrada la edad adulta. Esta es la razón de que millones de mujeres compren las revistas de modas y después envidien la belleza de las modelos. Es la razón de que veamos los concursos de Miss Universo, y de que algunos hombres lean acerca de los negociantes poderosos que triunfan. Cuando hacemos eso, nos estamos comparando con los valores más admirados de otras personas. Es un ejercicio que sólo nos produce dolor, y sin embargo, seguimos dedicados a él.
Me da la impresión de que usted está atrapada en este sistema destructivo. Tal vez un consejero o pastor sabio la pueda ayudar a ver que usted es un ser humano valioso tal como es, y que Dios le ha designado un propósito específico. La salud mental y espiritual comienza con una aceptación de la vida tal cual es, y la decisión de sacarle el mejor partido a lo que se nos ha dado. Cuando logramos esto, las comparaciones con los demás dejan de ser asuntos de importancia.
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