ECUADOR-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) A más de setenta kilómetros al noroeste de Quito, se encuentra la Comunidad de Pacto, una zona de gente de muy escasos recursos pero de espíritu fuerte. Pese a problemas como el maltrato infantil y el abandono a los ancianos, esta comunidad está obteniendo la fortaleza que solo da la fe en Dios.
En la Parroquia de Pacto el Evangelio se cultiva entre los más pequeños. Los encargados enseñan diariamente a los niños la palabra de Dios, mediante juegos e historietas.
Pablo del Salto de Sociedad Bíblica Internacional dijo “hemos comenzado haciéndoles entender que si alguien menosprecia nuestras vidas, diciéndonos algunas palabras que nos duele, debemos ser asertivos y decirles, por favor yo no soy lo que tu me has dicho, no me trates así”.
Aquí los niños además conocen sobre sus derechos y obligaciones, debido a que en esta zona del país aproximadamente el 42 % son maltratados. Así lo revelan datos estadísticos del 2005 publicados por el gobierno de Pichincha.
Del Salto dice que su interés es que todos conozcan que Cristo vino por todos y quiere darles una mejor calidad de vida.
40 años atrás los habitantes de Pacto difícilmente conocían de Jesús.
Este es el caso de Doña Margarita de 88 años de edad. Ella cuenta que cuando niña su padre le vendió a cambio de un puerco y un pantalón. Por su parte su esposo Germán Chiluisa, dice que a él lo echaron de su casa.
Esta familia no tiene hijos, viven en una chocita que deberán abandonar en los próximos días. Sin embargo, estos viejitos encontraron fortaleza luego de haber caminado varios años…
Hace 4 años Margarita y Germán asisten a la iglesia cristiana en Pacto, su encuentro con Jesús les permitió encontrar paz en su corazón para poder perdonar a sus padres
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