martes, 5 de febrero de 2008

OBEDIENCIA QUIERO Y NO HOLOCAUSTO

Por Econ.Edgardo Rodriguez Engelhard


NICARAGUA-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) Fueron momentos de duda pero yo sentí que el llamado había venido de Dios y creí en El y respondí a el; seguía como presidente nacional de la FHINEC pero sabía que para emprender ese difícil camino debía renunciar a mi posición allí, pero no es fácil dejar lo que se ama.

Una vez me dirigía a la reunión de la directiva cuando el Señor habló a mi corazón y me dijo: “Esta será la última vez que presides la reunión de directiva”, había que obedecer, llegué a la reunión y les conté a mis hermanos en Cristo lo que me había pasado, algunos me dijeron que no renunciara al cargo pero yo sabía que tenía que hacerlo, el vicepresidente era el Ing. Jaime Sol y allí le impuse las manos y le cedí la presidencia y me retiré de la reunión. Así concluí ocho años y medio de servirle al Señor en ese puesto. Era principio de 1,991 y comencé una nueva etapa en mi vida y la de mi familia, como en todas las cosas inicié este caminar en la política con ilusión, con certeza sobre los principios de cómo debíamos operar, los principios sociales cristianos y con la pasión que he emprendido todas las cosas en mi vida pero sin la mas mínima experiencia.

Tenía un amigo César Temes que tenía un programa en TV, le conté de mi llamado y me invitó a su programa, fue la primera aparición en público donde compartí mi deseo de servir a mi país a través del servicio a los mas pequeños del Señor (Mt 25,35), hubo gente que me llamó para expresarme su apoyo, recuerdo con especial cariño a Don Oscar Iglesias, William Pereira, Carlos A. Martínez, sólo para recordar algunos, pero hubo otros que expresaron su desacuerdo y decían que no era posible ser cristiano y ser político al mismo tiempo ; quiero decir que dejé mi cargo en la FHINEC para que no se pensara que estaba utilizando el ministerio para fines personales, pero era difícil desligar mi imagen de la de presidente nacional en la que tantos años había servido.

Le consultaba al Señor como hacerlo, pero nunca tuve claridad, solo recuerdo que mi sentido común me decía que hiciera algo nuevo, de principios cristianos y con gente nueva, tratando que fueran personas sin pasado político ni de guerra.

No fue fácil creamos un Instituto de Capacitación político, un partido político llamado Movimiento de Solidaridad Nacional (MSN) y comenzamos la participación pública en conferencias de prensa, recolección de firmas para inscribir el partido el cual nos fue autorizado varios meses después, muchos participaron en esta etapa, pero no voy a mencionar nombres porque no terminaría nunca.

En el 92 comenzamos el trabajo de organización nacional debo decir que fue un tiempo difícil ya que eramos un partido nuevo y pequeño para generar la confianza de donantes y en especial de aquellas donaciones que no nos ataran a compromisos en el fututo, fue un tiempo donde se acercaron al partido algunas personas que se involucraron fuertemente entre ellos el Dr. José Alvayeros gran intelectual, rector de la Universidad Evangélica, cargo que dejaría en el futuro para seguir este nuevo llamado; al Lic. Ramón Rivera un empresario excelente, todos habríamos de renunciar un poco a lo que era nuestra vida de familia, de negocios, etc., sacrificarnos económicamente para implementar las cosas.

En el 94 participamos en nuestra primera elección, era para presidente, alcaldes y diputados, fue un gran sacrificio para no obtener nada, salvo la experiencia, la imagen y haber participado en muchas apariciones de medios de prensa donde siempre trataba de dar mi perspectiva cristiana en el que hacer público. Cientos de reuniones políticas, sociales, religiosas hablando de Dios, tratando de sembrar sin conocer los frutos, fueron años duros para mí, para mi esposa y mis hijos, los negocios y sobre todo en lo económico, y esto lo sufrieron muchos de mis hermanos de lucha.

Hubo de todo, momentos de gloria y momentos de humillación. En esos años viaje a Perú donde conocí a mi hermano José Linares, fui a Virginia donde me reuní con Pat Robertson de Christian Coalition y por otros países con diferentes políticos, sin embargo para mi es importante resaltar el hecho de que creí estar obedeciendo al Señor y fui coherente a esta creencia. Solo el tiempo dirá cual fue el propósito de Dios de estos 8 años de participación política, de la cual me retiré en el año 2,000 y me fui a vivir a Nicaragua, país que ha sido para mi como ciudad de refugio, donde el Señor ha hecho de mí un hombre que volviera a sentir la necesidad de volver a los años de cuando lo conocí, a amarlo con el corazón, el alma y todo mi ser, a tener puestos mis ojos en El, a tener fe y esperanza, y se que Dios me tiene de su mano, porque el jamás me ha desamparado y está haciendo maravillas en mí, me está dando su sabiduría para poder salir adelante. ¡Gloria a Dios!

Su palabra dice “Todas las cosas concurren para bien de los que conforme a su propósito han sido llamados”. Creo y espero en Dios que habrá de mostrarme sus propósitos para mi, mientras tanto he regresado a la FHINEC, que es mi primer amor y le sirvo al Señor ministrando por diferentes países del Mundo. Dios les siga bendiciendo.

 
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