EE.UU-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) Temblando, casi sin equilibrio, Carolyn Jessop estaba frente a unos 50 miembros de familias temporales y trabajadores sociales con quienes había ido a hablar sobre cómo tratar a los niños de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que están bajo custodia del estado.
Justo unos momentos antes, Jessop había estado contestando preguntas sobre temas que iban desde las preferencias de sastrería, hasta el poder y el dominio entre los niños que nacen dentro de esta secta fundamentalista, una iglesia que promueve la poligamia y de la cual ella huyó en 2003.
El mes pasado, preocupados ante el presunto abuso dentro de la secta, trabajadores del Servicio de Protección a Menores de Texas (CPS, por sus siglas en inglés) realizaron una redada en una finca propiedad de la iglesia localizado cerca de la población de Eldorado.
Los trabajadores pusieron a 460 menores de la finca bajo la custodia del estado y le dieron a críticos, como Jessop, la esperanza de que el grupo podría estar llegando a su fin, publica Chron.
El jueves, en tanto Jessop, quien es madre de ocho hijos, terminaba un seminario de medio día sobre cómo cuidar a los niños más adoctrinados, los asistentes empezaron a enterarse que la corte de apelaciones estaba ordenando el regreso de los menores con sus familias.
Mark Tennant, quien dirige la organización Arrow Child and Family Ministries, una agencia de hogares temporales que esperaba cuidar de 75 de los niños del rancho a largo plazo, hizo el anuncio durante una sesión de entrenamiento en la localidad de Spring. Un pastor local ofreció una oración y el entrenamiento concluyó antes de lo programado.
“No se sabe ahora”, señaló Jessop, ex esposa de Merril Jessop, el presunto líder de la secta en la finca. “El costo de esto está matando al estado. Esto sería algo conveniente en términos financieros. Pero el costo a largo plazo sería horrible si no ayudan a estos niños”.
Redada similar en 1953Aun antes de que la decisión de la corte de apelaciones se hiciera pública la tarde del jueves, Jessop se quejaba acerca de una redada masiva similar en una comunidad de la secta ubicada en Short Creek, en Arizona, y que tuvo lugar en 1953. La redada fue vista como algo negativo por el público. Los miembros de dicha comunidad eventualmente se reunificaron.
“Mi madre fue llevada en esa redada”, dijo. “Si esa redada hubiera tenido éxito, mi vida hubiera cambiado”.
Nacida en Utah, Jessop viene de una familia de seis generaciones de polígamos. A los 18 años, su padre la casó con Merrill Jessop, quien le llevaba 32 años y ya vivía con otras tres esposas.
En 2003, se escapó de su casa en Colorado City, Arizona. El año pasado, publicó el libro Escape, en el que relata su experiencia.
Con su cabello, que alguna vez fue largo, ahora cortado a la altura de los hombros, las manos de Jessop tiemblan cuando describe las creencias religiosas más arcanas de la iglesia. Quiten las plantas y las cruces de sus paredes, recomendó a los posibles padres temporales, ya que esos objetos son íconos de sacrilegios para los niños criados bajo el estricto código de la iglesia. Los padres temporales también tendrían que tener cuidado con su vestimenta.
“Si vistes con algo rojo, pensarán que te estás burlando de Cristo porque han sido enseñados que el color rojo está reservado para Cristo y sólo para Cristo”, indicó.
Jessop recomendó a las agencias de hogares temporales que contrataran a trabajadores sociales capaces de ignorar las críticas de los niños a quienes están tratando de ayudar. Algunas de las chicas han sido físicamente violentas con las personas que están a cargo de ellas, dijo Jessop al grupo.
Scott Lundy, un especialista en el cuidado de menores con licencia que trabaja con Arrow Child and Family Ministries, dijo que su personal, que presentó sus servicios voluntarios inmediatamente después de la redada, ha tenido que lidiar con todo, desde rebeldía hasta racismo, por parte de los niños de la secta.
Pero Jessop está más preocupada ante la dificultad de llegar a los miembros de la iglesia.
“Este problema es algo que ha sido increíblemente conveniente de ignorar por años”, indicó poco después de escuchar el anuncio de la corte el jueves.
Otra generación perdidaPosteriormente el efecto de sus palabras fue tangible. En tanto Jessop tomó su lugar después de la sesión del almuerzo, varias otras personas en el salón empezaron a llorar con ella.
Scott Dixon, el director regional de CPS en el área, dijo al grupo que los hogares temporales estaban recibiendo llamadas de los padres de la secta diciendo que irían a recoger a sus hijos. Él les dijo que esperaran por ahora hasta ver qué dicen los abogados.
Para el jueves en la tarde los funcionarios de CPS dijeron que necesitaban saber del fiscal general del estado antes de presentar una posible apelación. Jessop dijo que espera que el público proteste la decisión de la corte.
“Justo hemos perdido a otra generación”, indicó.
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