Por: Alexandra Moreno Piraquive
Senadora de la Republica Colombiana
El planeta tierra comenzó su cuenta regresiva. La deforestación, desertización, el deshielo de glaciares, las lluvias severas, y la pérdida de biodiversidad están al orden del día. Cada vez resultan más cercanas a la realidad las palabras esbozadas en 1789 por el economista inglés Thomas Malthus, en su ensayo sobre El Principio de la Población, cuando señaló “que los seres humanos destruirían el planeta y que la tierra crecería hasta llegar al límite de los alimentos disponibles y la pobreza y hambrunas se adueñarían del mundo”.
Cuando escuchamos que el planeta está colapsando no se trata de especulaciones de los expertos. La realidad muestra que sí en los próximos años, no se adoptan medidas de choque que atenúen el calentamiento global, centenares de especies podrían desaparecer de la faz de la tierra de manera irreversible.
Los especialistas aseguran que la destrucción de la naturaleza ocasionada por el uso inadecuado de sus recursos en lo que han llamado el “desarrollo sostenible” puede convertirse en una utopía, porque a pesar de los esfuerzos que hacen los países, existe una brecha significativa entre el consumo de recursos y de energía y la reducción de desechos y emisiones contaminantes. El crecimiento de la población mundial de manera vertiginosa cada día, implica una mayor demanda de comida, agua y recursos naturales. Realidad que demuestra que los seres humanos estamos comenzando a vivir por encima de nuestras posibilidades, y que somos nosotros mismos los que estamos llevando al limite nuestra existencia en el planeta tierra.
En esta cuenta regresiva para evitar la devastación del mundo, se debe actuar con compromiso y diligentemente, así lo sugiere en su último informe el PNUD, donde se asegura, que de no reducir los índices de gases efecto invernadero provocados por la quema de combustibles fósiles y otros agentes contaminantes, para el 2080 alrededor de 1800 millones de personas no tendrán acceso a agua potable, 332 millones de individuos se tendrán que desplazar debido a inundaciones y 600 millones de habitantes mas estarán en riesgo de desnutrición por la escasez de alimentos.
Como vemos, la preocupación por el tema ambiental traspasa hoy todas las fronteras, convirtiéndose en una exigencia y reto para los gobiernos de países industrializados y emergentes.
En el caso de Colombia, no podemos seguir preparando con antelación celebraciones para alertar sobre el deterioro del planeta, el día de la naturaleza y ahora el día del medio ambiente, mientras en el país se siguen invadiendo tierras, bosques, parques naturales y ahora se comienzan a destinar extensas áreas para desarrollar los programas de biodisel que podrían poner en Jaque la alimentación básica de la población.
Por eso hoy cuando celebramos una vez más el día mundial del medio ambiente, es urgente iniciar la recuperación ecológica de nuestras ciudades, afectadas por las basuras y la alta exposición a los gases de efecto invernadero, y acometer la limpieza de nuestros ríos Magdalena, Cauca, Bogotá y centenares de quebradas que hoy se encuentran a punto de perecer.
En ese sentido, es preciso hacer un llamado de alerta a todos los individuos, porque estamos acabando con este mundo maravilloso que bastante nos ha dado, no podemos seguir engañándonos pensando que aun queda tiempo para crear y asimilar paliativos que sopesen los daños ya causados al planeta, porque no es cierto. Tenemos que empezar a actuar efectivamente ya, antes de que la madre naturaleza arrase con nuestra existencia.
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