BOLIVIA-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) En Guayaramerín durante 18 años realizó su ministerio el Pastor Luis Antonio Rivero, quien en septiembre pasado murió cuando militares bolivianos retomaron el aeropuerto de Cobija, capital del Departamento de Pando.
Miguel Angel Rivero, hermano del pastor, asegura que “agonizó durante 17 horas botado, donde todos los militares le negaron el auxilio, porque los miembros de su congregación quisieron entrar, y los militares los corrieron a bala. Entonces se le negó todo auxilio. ¿Por qué, si no era un hombre que hacía daño a nadie? El gobierno no tiene el más mínimo interés, el mínimo interés de que se aclare esta muerte…”
Marisol, la viuda del pastor Rivero, afirma entre lágrimas que todo lo ha dejado en las manos del Señor. “Porque Él es el que va a ser justicia por nosotros. Yo de mi parte no estoy haciendo nada, porque en primer lugar no tengo recursos y en segundo lugar somos hijos de Dios, y todo tenemos que dejarlo en las manos del Señor.”
Paradógicamente, la viuda tiene temor a represalias del gobierno boliviano. “Hay tantas cosas que está haciendo el gobierno; entra a las casas… tantas cosas que hacen… Yo temo por la vida de mis hijos y por mi vida, porque realmente nos hemos quedado solos… Tememos que ellos puedan hacernos algo…”.
El representante de la organización Human Rights en Bolivia, Dr. Hugo Achá, ha realizado gestiones para esclarecer este asesinato. “Lamentablemente en estos días, para decirlo de una manera diplomática, la actuación de las autoridades con responsabilidad investigativa en estos casos tienen sus posibilidades limitadas por la coyuntura política que está viviendo el país”.
La familia que dejó el pastor Tony, está compuesta por Marisol, su esposa, Isaías, su hijo de 16 años, y Pablo, el menor, de 13 años. Ellos se reúnen en una de las iglesias de Las Asambleas de Dios de Esmeralda y Madureira. Un grupo cristiano que se inició en Brasil y que se ha extendido a Bolivia y a otros países.Quienes compartieron el ministerio con el pastor Antonio Rivero guardan buenos recuerdos de él.
Josmar Farías, pastor de la iglesia de Las Asambleas de Dios comentó que Luis Antonio Rivero era una persona muy esforzada, con un cariño muy grande por la obra de Dios. “Era un hombre que tenía mucha fibra. Por eso es que él tenía ese deseo de trabajar, hacer la obra de Dios, y hacer lo social; un hombre muy valiente. Por esto es que a él le aconteció eso”.
En esta iglesia y en muchas otras, varias personas recuerdan al pastor Rivero con aprecio y gratitud, porque son frutos de su ministerio. Al morir, su familia quedó desamparada económicamente. Una iglesia de escasos recursos, como ésta, no tiene posibilidades de brindarles una renta.
Ahora todas las obligaciones económicas, incluyendo el pago de un crédito que contrajeron para construir su casa, deben ser cubiertas por los ingresos que Marisol puede obtener.
“Nuestro único sustento es, en primer lugar, el Señor; porque él no hace faltar a nadie. No hay justo desamparado… Entonces, mi sustento es Dios, y en segundo lugar mi trabajo. Yo tengo una pequeña peluquería, y con eso nos estamos sustentando”, comenta la viuda.
A pesar de la dolorosa muerte del pastor, sus hijos reflejan las enseñanzas que recibieron de él.
“Con todas las fuerzas de mi corazón yo pudiera odiar a esas personas, pero yo tengo a Dios, y yo sé bien la Biblia. Yo sé que hay que amar a esas personas, porque el amor refleja más que el odio”, dice Isaías.
“Sirviendo a Dios. Como él lo servía, así mismo lo voy a servir”, agrega Pablo.
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