ESPAÑA-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) El envejecer es un proceso natural progresivo que inicia desde el nacimiento. Aunque muchas veces se asocia el envejecimiento únicamente con el menoscabo físico, como consecuencia del desgaste de los años; no se toma en cuenta que con el pasar de los años también aumenta el conocimiento de las personas al igual que la experiencia.
Pero, ¿qué es exactamente la depresión y como se da en las personas adultas mayores? La depresión es una enfermedad que afecta al organismo, al estado de ánimo y a la manera de pensar, de concebir la realidad. Afecta al ciclo normal de sueño-vigilia y alimentación. Se altera la visión en cuanto a la valoración de sí mismo, la autoestima, y la forma de pensar. La depresión no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza, que puede ser considerado como una reacción normal ante un acontecimiento negativo. Sin embargo, si dicho estado se prolonga en el tiempo o sus síntomas se agravan, impidiendo el desarrollo adecuado de la vida cotidiana, puede llegar a convertirse en un trastorno depresivo, de ahí la importancia de que la persona reciba un tratamiento preventivo adecuado ante situaciones difíciles. La característica esencial de un episodio depresivo es un período de al menos dos semanas durante el que se da un estado de ánimo deprimido (tristeza vital) o una pérdida de interés o placer en casi todas las actividades de la vida diaria. Otros síntomas de esta esfera afectan a la pérdida de interés por las cosas así como a la capacidad para disfrutar. Estos indicios constituyen el núcleo central de la depresión y se acompañan de una disminución de la vitalidad con alteración de la actividad laboral y social del individuo. En esta esfera pueden existir otros síntomas como ideas de culpa, auto reproches, pesimismo, desesperanza, dificultad para concentrarse e ideas de suicidio.
Hay varios factores de predisposición que provocan que la persona adulta mayor se deprima, entre ellos:
• Pérdida de salud por razones de la edad. En muchas ocasiones ésta pérdida de salud condiciona el deterioro funcional con tendencia a la dependencia física y pérdida de autonomía.• Presencia de enfermedades crónicas, pérdidas de familiares, amigos y seres queridos en ocasiones acompañadas de reacciones de duelo patológicas.• Merma de la capacidad económica.• Pérdida de roles en el seno de la familia con la salida de los hijos y un papel menor del abuelo dentro de la misma.• Cambios con la llegada de la jubilación, que condiciona un cambio brusco en la actividad y relaciones sociales.• Factores biológicos presentes, aunque no suficientes para la depresión. Entre ellos se han implicado cambios en la estructura cerebral, neuro-transmisión, sistemas hormonales. Se ha postulado que pudieran ser un factor de vulnerabilidad.
La pérdida del cónyuge o de algún hijo es la primera causa de depresión en los adultos mayores. Aunque igualmente significativas, pueden resultar las muertes de otros parientes o amigos cercanos. Otras situaciones que tienden a deprimir, es cuando los hijos se casan o se cambian de domicilio, cambio de roles, jubilación. Así como el consumo de medicinas que alteran el sistema nervioso. Además, es común que sean víctimas de agresión, violencia intrafamiliar y abuso y sientan que no tienen ningún control sobre sus vidas.
Un motivo muy común que también puede llevar fácilmente a sufrir depresión, es el paso de una etapa de desarrollo a otra, lo cual puede provocar una gran crisis que a la persona le sea difícil de resolver o elaborar. Los adultos mayores se encuentran en la última etapa de su vida, lo cual los lleva a ser más proclives a la depresión, ya que tienen que evaluar y realizar lo que son y han logrado hasta el momento, asumiendo a su vez que por su edad y deterioro físico o mental, son más vulnerables a la muerte y deben prepararse para ella.
Es importante destacar en esta edad el concepto de bienestar subjetivo, ya que éste es el que determina el estado psicosocial y físico del individuo. Se refiere a la sensación de bienestar que tenga o no el adulto mayor y no se relaciona con cómo éste se vea desde afuera, sino que se refiere a qué tan satisfecho se siente consigo mismo. Este bienestar incluye ciertas dimensiones como el grado de satisfacción que tenga con su vida; estados de ánimo; felicidad general; congruencia de la persona (si las metas se han logrado); adecuado auto concepto, resolución y fortaleza.A pesar de todo lo expuesto, el envejecimiento no es sinónimo de depresión. No se debe confundir el envejecimiento normal con la presencia de una enfermedad, aún cuando en ocasiones estén presentes una mayor introversión, reiteración y presencia del pasado en algunas personas de la tercera edad.Los factores individuales de personalidad y de historia de vida, también juegan un rol determinante. Es probable que una persona que por lo general ha sido ansiosa o inconforme, o de pensamiento pesimista o negativa, desarrolle una depresión de tipo ansiosa; y si nunca se ha propuesto realizar algún proyecto de vida hacia el futuro, le será más difícil proponérselo cuando ya está mayor.
Lo ideal durante la etapa adulta es que la persona la viva de forma plena, en la que predomine una actitud observadora y reflexiva de lo ocurrido, que la persona logre reconciliarse con sus triunfos y fracasos, y también con los defectos que no logró corregir, que logre la aceptación de su propia persona y aprenda a disfrutar de los placeres que en esta etapa se pueden obtener. La persona adulta necesita conforme transcurre el tiempo, del apoyo a nivel emocional y la compañía de sus seres queridos, para un mejor desarrollo psicológico.
Mitos sobre los adultos mayores
Alrededor del adulto mayor, surgen, a nivel social, una serie de mitos y creencias respecto a lo que significa envejecer. Los mitos son los procesos sociales, que forman generalizaciones, creencias o actitudes hacia grupos de población que no responden a la realidad y obligan a la persona a ajustarse a esas creencias. Con esta definición queda muy claro que los mitos son creencias erróneas, que han sido creadas por la sociedad para una parte, por lo general, marginada de la misma.
Algunos de estos mitos son:El viejo siempre es enfermo: Se asocia automáticamente la vejez a la enfermedad, y se llega a creer que todo adulto mayor tiene, por requisito, que estar enfermo. Si bien es cierto que, en la vejez se dan una serie de cambios físicos que pueden llegar a afectar la salud de la persona, esto no quiere decir que todos los adultos mayores están enfermos. No necesariamente se debe ser viejo para estar aquejado por una enfermedad, la vejez no es requisito para contraer enfermedades, estas se dan. Una dieta balanceada, ejercicio físico y una elevada calidad de vida, favorecen la saludEl viejo se aísla, es terco, vagabundo y cascarrabias: Este es uno de los mitos más comunes en nuestra sociedad, y probablemente uno de los más preocupantes, ya que si se analizamos estas características hablamos de aislamiento, inactividad y agresividad, síntomas de una posible depresión. En algunas ocasiones suele confundirse la depresión con “berrinches de viejos”, sin darnos cuenta que en realidad se puede estar frente a una persona que necesita ayuda. De lo contrario, al no brindar el tratamiento adecuado y pasando desapercibido una necesidad real, se puede obtener un resultado lamentable.
Los viejos no son productivos, son inactivos, e inútiles: La realidad es que ningún adulto mayor es inútil, pues solo basta acercarse a uno de ellos para darse cuenta de la sabiduría que posee dentro de sí, y que la mayoría de las veces están ansiosos por compartir. Lo que podría estar sucediendo es que nos hemos ocupado de aislarlos y de hacerles creer que realmente no son productivos. Sin embargo, este tema va más allá, pues en realidad debemos de preguntarnos que es ser productivo, antes de decir que una persona no lo es. Al respecto la ética funcionalista propone que esta situación llega a afectar no solo al adulto mayor, si no a cualquier persona que pueda sufrir algún tipo de discapacidad, que le impida acceder al sistema capitalista.
Los mayores ya no aprenden: Si bien es cierto, en el periodo de la vejez se presentan una serie de cambios físicos, estos son normales y si la persona no presenta ningún tipo de demencia o enfermedad grave que se lo impida, puede desarrollar un proceso normal de aprendizaje.
La autoestima y el adulto mayor
La autoestima juega un papel primordial dentro de la adaptación a esta fase de la vida. Bucay (2001) plantea que la baja en la autoestima, surge de la diferencia entre lo que se denomina el “Yo Ideal y el Yo real”. El Yo ideal, es todo lo que la sociedad, la familia y hasta uno mismo desearía ser, es la imagen del ser humano perfecto, incluso físicamente, hace referencia al estereotipo social. El Yo real, es aquel que realmente soy, con todos los defectos incluidos. El déficit en la autoestima surge, cuando me doy cuenta de que en realidad no logro alcanzar todo aquello que, se supone, yo debería ser.La autoestima es un elemento importante en cualquier etapa de la vida, porque ayuda a enfrentar momentos difíciles con la entereza de saber que a pesar de las circunstancias, el valor de cada uno no cambia.Tener una buena autoestima, significa que no importa lo que nos pase o los momentos que nos toque vivir, porque nuestro valor como personas no depende de factores externos. Tener una buena autoestima es un factor protector de la salud en el adulto mayor. Es importante hacer la diferencia entre lo que es la autoestima y la necesidad de recibir estima del entorno. Autoestima es el valor que nos damos a nosotros mismos, la imagen que se tiene de uno mismo y la necesidad de sentirnos estimados (valorados y aceptados por el entorno) está relacionada directamente con el rol social. El adulto mayor necesita saber que es querido, que es tenido en cuenta, para ello es necesario que su parte emocional, sus vínculos con hijos, familiares directos o nietos, se fortalezcan.Una manera de lograr esto, es revalorizando la figura del abuelo o abuela en los hogares y en la escuela, ya que promueve las relaciones entre diferentes generaciones. Esto podría ser muy beneficioso en términos de crecimiento en valores (además que se trabaja los mitos y estereotipos alrededor de la vejez y el viejismo) para las generaciones mas jóvenes (nietos), que tienen la oportunidad de escuchar del abuelo o abuela a anécdotas de “su propia historia. En el caso de tratarse de personas autónomas e independientes, es conveniente que se relacionen con sus pares y formen parte de clubes o entidades que les proporcionen un espacio creado para ellos, donde puedan conversar de sus cosas, que realicen actividades lúdicas, tareas como cerámica, música o pintura. Otra de las actividades propuestas en estos centros, son actividades relacionadas con la cultura, excursiones, paseos, visitas guiadas a museos de interés para ellos.La sociedad valora a la persona por los logros que obtiene, por lo que al dejar de trabajar esto tiene un impacto en cómo el individuo cree que es percibido y que tanto es valorado por la sociedad. Hay adultos mayores que tienen su autoestima deteriorada, ya que rechazan su auto imagen al no querer verse como viejos. Esto definitivamente repercute en su autovaloración.
Por estas razones el afirmar la valoración de uno mismo en la tercera edad es primordial. Para lograrlo hay que motivar al adulto mayor a continuar con su autonomía, siempre y cuando no se vea expuesto a riesgos.
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