HONDURAS-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) En un salón del Centro de Salud “Alonso Suazo” se reúnen campesinos, abogados, albañiles, buseros, médicos, diputados, policías, Pastores Evangélicos y maestros, entre otros hombres de distintos oficios y profesiones; sin embargo, no los une ninguna religión o partido político, si no el deber de recibir charlas psicológicas, luego de haber sido denunciados por violencia doméstica en los tribunales de justicia.
No obstante, al menos en este año más de 700 hondureñas han denunciado a sus parejas en las instancias judiciales, por lo que los agresores son obligados a recibir charlas de consejería una vez a la semana en el centro asistencial “Alonso Suazo” de Tegucigalpa.
El director del Programa de Consejería de la Región Metropolitana de la Salud, Raymundo Pérez, informó ayer que el número de hombres que atienden en ese salón se ha incrementado en un 50 por ciento este año, con respecto al anterior.
Aunque la violencia doméstica suelen practicarla los esposos, también se han presentado casos de mujeres que están recibiendo tratamiento psicológico porque han agredido a sus compañeros de hogar, quienes conforman apenas el uno por ciento del total de pacientes.
El funcionario explicó que no hay un perfil específico de las personas que atienden ya que son hombres de todos los estratos sociales, desde un campesino hasta profesionales con título universitario y un alto status económico.
Estas personas aprendieron a resolver los problemas familiares utilizando la violencia pero los agresores están asistiendo a estas charlas por orden de los juzgados, a excepción de un diputado que no mencionaré su nombre, pero que ya fue citado y ha desobedecido a las autoridades, señaló.
La Unidad de Consejería de Familia para hombres violentos funciona desde 1998 y ya han sido sometidos a ese tratamiento unos 300 profesionales del derecho, 70 médicos, 15 pastores evangélicos y 5 psicólogos, entre las personas con un alto grado de escolaridad
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