ECUADOR-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) Ligia Guerra Araujo, imputada por supuesta estafa al ofrecer cargos en Pacifictel y otras instituciones públicas a cambio de dinero, se excusó ayer de rendir su versión ante el fiscal Xavier Espinoza Esteves, tras alegar que se sentía delicada de salud.
Recordó, sí, que la mujer iba esporádicamente al templo, pero que no era evangélica. También dijo que en una de esas visitas le ofreció trabajo en Pacifictel.
Barco aprovechó para pedirle empleo para algunos de los hermanos de la congregación. Así, Guerra ofreció ayudar a 24 evangélicos, pero a ninguno les cumplió, pese a que les pidió dinero.
Wilson Jiménez, su abogado, dijo que Guerra estaba recibiendo tratamiento médico por un problema de úlcera gástrica sangrante y también por una crisis psicológica.
A manera de defensa argumentó que su cliente ya dijo que tras de ella están otras personas, cuyas identidades constan en el proceso. “Esos son los verdaderos responsables de esta situación”, alegó, pero a nadie identificó.
Yolanda Aguirre, abogada de William Muñoz Monroy, esposo de la imputada, afirmó que su cliente no tiene responsabilidad penal en el hecho. “Es inocente y otra víctima más”, sostuvo. Pero la Contraloría comunicó ayer que le inició un sumario administrativo por estar vinculado a Guerra.
Juan Barco dijo que Muñoz “sí conocía lo que hacía su esposa, pues en la oficina de él la señora Guerra recibía el dinero que le dábamos. Él (Muñoz) nunca cobró, pero sí sabía lo que hacía ella”, sostuvo.
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