Por RAMÍREZ DE CASTRO
ESPAÑA-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) El Pleno del Congreso debate hoy una proposición no de ley del PNV con la que persigue elevar la edad de consentimiento sexual. La proposición, dentro de un paquete de medidas de defensa de la infancia y lucha contra la pederastia, llega en un momento, en el que se conocen historias turbulentas de sexo entre adolescentes. Algunas tan dramáticas como las que han conducido a la muerte de Marta del Castillo, la joven sevillana presuntamente asesinada a manos de su ex novio.
Una muerte que fue la consecuencia de un triángulo amoroso entre otra menor de 14 años y su novio de 20 años.
En la retina también está reciente una imagen insólita, la del niño británico convertido en padre precoz con sólo 13 años. Montaje o no, el rotativo sensacionalista «The Sun» llevaba la semana pasada a su portada la chirriante foto de Alfie, un niño con aspecto de tener 8 años con un bebé en brazos. Parecía su hermano pequeño, aunque el periódico británico aseguraba que era su padre. Alfie Patten había mantenido su primera relación sexual con Chantelle Steadman, una jovencita de 15 años.
En la retina también está reciente una imagen insólita, la del niño británico convertido en padre precoz con sólo 13 años. Montaje o no, el rotativo sensacionalista «The Sun» llevaba la semana pasada a su portada la chirriante foto de Alfie, un niño con aspecto de tener 8 años con un bebé en brazos. Parecía su hermano pequeño, aunque el periódico británico aseguraba que era su padre. Alfie Patten había mantenido su primera relación sexual con Chantelle Steadman, una jovencita de 15 años.
Inseguridad jurídica
El Código Penal español no ve delito en las relaciones sexuales consentidas a partir de los 13 años. Con esa edad, no se penaliza el sexo entre adolescentes y tampoco entre una niña al comienzo de su pubertad y un adulto de 40 años. No existe delito penal, pero los psicólogos, psiquiatras y médicos no tienen tan claro si los adolescentes a esa edad son capaces de reconocer las implicaciones de una relación sexual. Otros países europeos así lo han entendido y han elevado la edad a los 14-16 años.
El diputado del PNV, Emilio Olabarría, está convencido de que el Código Penal debería cambiarse para acercarnos a países de nuestro entorno. «Establecer ese límite a partir de los 14 años podría resultar razonable y resolver inseguridades jurídicas con otras normativas internacionales», indica.Aunque reconoce que es difícil establecer un límite. «¿Cuál es la mejor edad? ¿a los 14 a los 16?. Prefiero que opinen los expertos».
El debate que el PNV está a punto de abrir no es nuevo. Hace una década la edad legal de sexo consentido estaba en los 12 años y se elevó hasta los 13. Subir un año más costó asumir las críticas de algunos partidos políticos. Había riesgo de que se «suspendiera la libertad sexual de los adolescentes», decía el PSOE. Cristina Almeida, en nombre de Izquierda Unida, puso el ejemplo de una pareja de unos novios de 14 y 17 años. «¿Acaso tienen que dejarlo porque uno de ellos cumple 18 años». Si prospera la iniciativa del PNV este debate puede repetirse en el Parlamento.
Olabarría insiste en que su iniciativa no pretende recortar libertades sexuales ni ofrecer una mirada conservadora de la sexualidad. «El único objetivo es proteger a la infancia. La medida está incluida dentro de una iniciativa que solicita el endurecimiento de los delitos sexuales cometidos con menores de edad».
El Código Penal español no ve delito en las relaciones sexuales consentidas a partir de los 13 años. Con esa edad, no se penaliza el sexo entre adolescentes y tampoco entre una niña al comienzo de su pubertad y un adulto de 40 años. No existe delito penal, pero los psicólogos, psiquiatras y médicos no tienen tan claro si los adolescentes a esa edad son capaces de reconocer las implicaciones de una relación sexual. Otros países europeos así lo han entendido y han elevado la edad a los 14-16 años.
El diputado del PNV, Emilio Olabarría, está convencido de que el Código Penal debería cambiarse para acercarnos a países de nuestro entorno. «Establecer ese límite a partir de los 14 años podría resultar razonable y resolver inseguridades jurídicas con otras normativas internacionales», indica.Aunque reconoce que es difícil establecer un límite. «¿Cuál es la mejor edad? ¿a los 14 a los 16?. Prefiero que opinen los expertos».
El debate que el PNV está a punto de abrir no es nuevo. Hace una década la edad legal de sexo consentido estaba en los 12 años y se elevó hasta los 13. Subir un año más costó asumir las críticas de algunos partidos políticos. Había riesgo de que se «suspendiera la libertad sexual de los adolescentes», decía el PSOE. Cristina Almeida, en nombre de Izquierda Unida, puso el ejemplo de una pareja de unos novios de 14 y 17 años. «¿Acaso tienen que dejarlo porque uno de ellos cumple 18 años». Si prospera la iniciativa del PNV este debate puede repetirse en el Parlamento.
Olabarría insiste en que su iniciativa no pretende recortar libertades sexuales ni ofrecer una mirada conservadora de la sexualidad. «El único objetivo es proteger a la infancia. La medida está incluida dentro de una iniciativa que solicita el endurecimiento de los delitos sexuales cometidos con menores de edad».
Los 14 años, un buen límite?
El que fuera primer Defensor del Menor, Javier Urra es más contundente. «Sería una estupidez considerar retrógrada esta iniciativa parlamentaria. Quien lo haga ni conoce ni defiende la juventud». Urra aplaude con entusiasmo la apertura del debate. Él fue el primero en luchar por que la edad de consentimiento pasara de 12 a 13 años. Cuando tomó posesión como Defensor del Menor se comprometió a modificar el Código Penal y lo logró. Ahora los 13 años aún le parecen demasiado pocos. «En un país en el que está prohibido vender alcohol a menores, no se puede votar ni conducir antes de los 18 años, un chico o una chica con 13 años y un día pueden mantener relaciones sexuales. No hablo entre iguales, sino con un adulto», comenta.
Urra también se inclina por los 14 como un buen límite legal. A partir de esa edad un menor puede casarse con permiso judicial y el consentimiento de sus padres. Los 14 también harían compatible la legislación con las costumbres de casarse a edades muy jóvenes, de comunidades como la etnia gitana. Y evitarían dilemas como el de penalizar a parejas de chicos de 15 y 20 años, por ejemplo, como planteaba Cristina Almeida hace diez años.
Como psicólogo forense y conocedor del mundo de la infancia, Urra lo tiene claro: «Con 13 años no se es maduro. Siguen siendo niños». El «caso Marta» es un ejemplo, dice. «Un depredador que está con dos niñas a la vez, machista y orgulloso que no admite un “no” por respuesta. ¿Es capaz una niña de darse cuenta de ello? Yo creo que no».
El que fuera primer Defensor del Menor, Javier Urra es más contundente. «Sería una estupidez considerar retrógrada esta iniciativa parlamentaria. Quien lo haga ni conoce ni defiende la juventud». Urra aplaude con entusiasmo la apertura del debate. Él fue el primero en luchar por que la edad de consentimiento pasara de 12 a 13 años. Cuando tomó posesión como Defensor del Menor se comprometió a modificar el Código Penal y lo logró. Ahora los 13 años aún le parecen demasiado pocos. «En un país en el que está prohibido vender alcohol a menores, no se puede votar ni conducir antes de los 18 años, un chico o una chica con 13 años y un día pueden mantener relaciones sexuales. No hablo entre iguales, sino con un adulto», comenta.
Urra también se inclina por los 14 como un buen límite legal. A partir de esa edad un menor puede casarse con permiso judicial y el consentimiento de sus padres. Los 14 también harían compatible la legislación con las costumbres de casarse a edades muy jóvenes, de comunidades como la etnia gitana. Y evitarían dilemas como el de penalizar a parejas de chicos de 15 y 20 años, por ejemplo, como planteaba Cristina Almeida hace diez años.
Como psicólogo forense y conocedor del mundo de la infancia, Urra lo tiene claro: «Con 13 años no se es maduro. Siguen siendo niños». El «caso Marta» es un ejemplo, dice. «Un depredador que está con dos niñas a la vez, machista y orgulloso que no admite un “no” por respuesta. ¿Es capaz una niña de darse cuenta de ello? Yo creo que no».
Apoyado por datos
El psiquiatra Celso Arango, jefe de la Unidad de Adolescentes del Hospital Gregorio Marañón de Madrid coincide. «Hay excepciones, pero la mayoría de los chicos de 13 años no son maduros para conocer las implicaciones de una relación sexual. Ni son consecuentes en cuanto a las posibilidades de tener un hijo, contraer una enfermedad de transmisión sexual o lo que implica una relación de este tipo. Con 13 años, difícilmente un menor puede consentir algo si no sabe qué consecuencias puede tener».
Pero Arango no cree que se pueda establecer una edad de consentimiento de forma arbitraria: «Si alguien quiere llevar a rango de ley un cambio de edad debe hacerlo con un estudio que le respalde». Una idea sería realizar una encuesta a un número estadísticamente significativo de menores para conocer su madurez.
Los adolescentes de hoy pueden parecer más mayores que hace dos décadas. La sexualidad está presente en películas,en la publicidad. Internet también se ha convertido en una fórmula rápida para buscar información. Todos los datos están a su alcance. «Pero la forma en la que se vive esa información no ha cambiado. Mucha información no se puede asimilar emocionalmente».
Seducción adulta
El Código Penal establece penas para quien mantenga relaciones sexuales con menores de 13 años. Por encima de esa edad prevé penas si existe un abuso sexual o se utiliza violencia o intimidación. La posibilidad de que un adulto pueda seducir a un menor y engañarle está también prevista.
En ese caso, se considera abuso sexual por engaño o corrupción de menores. Para Urra no es suficiente: «Debemos defender a nuestros menores. Hay quien puede pensar que no se debe legislar al calor de la noticia. El problema es que se enfríe y nadie legisle».
El psiquiatra Celso Arango, jefe de la Unidad de Adolescentes del Hospital Gregorio Marañón de Madrid coincide. «Hay excepciones, pero la mayoría de los chicos de 13 años no son maduros para conocer las implicaciones de una relación sexual. Ni son consecuentes en cuanto a las posibilidades de tener un hijo, contraer una enfermedad de transmisión sexual o lo que implica una relación de este tipo. Con 13 años, difícilmente un menor puede consentir algo si no sabe qué consecuencias puede tener».
Pero Arango no cree que se pueda establecer una edad de consentimiento de forma arbitraria: «Si alguien quiere llevar a rango de ley un cambio de edad debe hacerlo con un estudio que le respalde». Una idea sería realizar una encuesta a un número estadísticamente significativo de menores para conocer su madurez.
Los adolescentes de hoy pueden parecer más mayores que hace dos décadas. La sexualidad está presente en películas,en la publicidad. Internet también se ha convertido en una fórmula rápida para buscar información. Todos los datos están a su alcance. «Pero la forma en la que se vive esa información no ha cambiado. Mucha información no se puede asimilar emocionalmente».
Seducción adulta
El Código Penal establece penas para quien mantenga relaciones sexuales con menores de 13 años. Por encima de esa edad prevé penas si existe un abuso sexual o se utiliza violencia o intimidación. La posibilidad de que un adulto pueda seducir a un menor y engañarle está también prevista.
En ese caso, se considera abuso sexual por engaño o corrupción de menores. Para Urra no es suficiente: «Debemos defender a nuestros menores. Hay quien puede pensar que no se debe legislar al calor de la noticia. El problema es que se enfríe y nadie legisle».
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