lunes, 8 de agosto de 2011

"Dios decidirá dónde jugaré"



ARGENTINA.- ( AGENCIALAVOZ.ORG )La tranquilidad de la mañana, cálida para el crudo invierno argentino, apenas si se ve interrumpida por el leve murmullo de unos autos que pasan a lo lejos. Todo es quietud. Los veleros y yates descansan en el muelle. Hay gente que corre, otros que reman y muchos turistas que salen, ávidos de compras, de los espectaculares hoteles cinco estrellas que le dan sentido esa exclusiva zona de la capital.

Entre tantos extranjeros que transitan el lugar hay uno especial. Se llama Ernesto López y tiene pasaporte neocelandés. Hasta aquí, nada particular. Sólo que él no está de compras ni es turista. Y, lo más importante, es futbolista y nació en El Salvador. No vive en un hotel lujoso, pero el barrio le es familiar, ya que vive muy cerca del lugar, en el mítico San Telmo. López pertenece a Independiente de Avellaneda, el club con más Copas Libertadores en el continente, e integra el plantel de Cuarta División. Era casi un desconocido para los salvadoreños hasta que el entrenador Ruben Israel mencionó que estaban siguiendo a un juvenil salvadoreño que estaba en Argentina para llamarlo a la Selección.

Ernesto López Dahbura tiene la sonrisa fácil y su identidad más o menos clara. "Cuando me preguntan de dónde soy, digo nací en El Salvador pero que vengo de Nueva Zelanda", aclara el muchacho, de pocas palabras, que el viernes cumplió 19 años. Recibió dos regalos impensados: su posible convocatoria a la selección de El Salvador y la visita de Miguel, su padre, quien llegó desde Auckland para pasar unos días con él.

Entonces naciste en El Salvador…

Sí, nací en Santa Ana, pero a los 7 años me fui a vivir a Perth, Australia, en el extremo oeste. Y luego, cinco años después nos fuimos a Auckland, Nueva Zelanda…

¿Volviste a El Salvador alguna vez?

Sí, estuve hace como tres años, que fui a visitar a mis hermanos. Muy lindo…

¿Y el fútbol?

Jugaba en la casa, pero nada diferente de lo de cualquier otro niño, nada serio… Pero fue raro que yo saliera futbolista porque toda mi familia juega al baloncesto, no hay nadie que juegue al fútbol. Tengo dos hermanos y dos hermanas y todo juegan al baloncesto, lo mismo que mi abuelo y mi papá, que jugaba para el Liceo.

¿Y entonces?

No sé por qué, pero desde los cuatro años empecé a jugar fútbol. Me gustó y empecé a jugar…

¿Cuándo te diste cuenta que eras bueno para el fútbol?

No lo sé, pero al llegar a Australia le dije a mi papá que quería jugar en el club de fútbol. Ahí empecé en el club llamado Mandurah City y me di cuenta que podía ser bueno.

¿Por qué se mudaron a Nueva Zelanda?

Porque mi papá es pastor evangélico de la Iglesia Cristo es el Señor y surgió algo allí. Además, él tiene una empresa de limpieza. Al llegar me incorporé al Eastern Suburbs. Jugaba en la reserva e iba al banco en la Primera, pero es un nivel completamente diferente al de aquí en Argentina.

¿Y cómo llegaste a Argentina?

Fue así… Mi papá va a todos los partidos y me graba siempre. Al final del año hizo un resumen y lo puso en Internet… Lo vio un amigo que tenemos en Wellington, Nueva Zelanda, y lo mandó a la academia que River Plate tiene en Australia. Ellos vieron ese video y se contactaron conmigo. Yo tuve que ir a Australia a probarme dos semanas. Me vieron y me mandaron a River a Argentina...

Si viniste a River, ¿cómo terminaste en Independiente?

Estuve un mes en River y no pasó nada. Entonces apareció Silvia Latoff, que es mi representante, y me llevó a Independiente. Di tres pruebas. La primera dijeron que sí, que volviera a la siguiente y al final quedé. Mi entrenador actual es Ariel Wiktor, ex jugador de Independiente. Desde enero estoy aquí.

¿Por qué no has jugado desde que llegaste a Independiente?

Porque hasta hace una semana aún no tenía la habilitación, pero se acaba de solucionar. Ya estoy listo para poder debutar. La verdad es que estoy un poco desesperado por jugar. Aquí hay que tener la residencia para que te habiliten. Es un gran trámite. Pidieron cosas apostilladas, cosas por traducir, por suerte Silvia me ayudó con todo eso.

En Independiente vas a ser compañero de Gabriel Milito, que acaba de llegar.

Siiiií, lo vio el otro día a Milito. Impresionante. No lo podía ni creer… Yo paso unas cuatro horas en el club, entrenamos de lunes a viernes y el sábado jugamos.

¿Ya jugaste para la Sub-17 de Nueva Zelanda?

Sí, jugué algunos amistosos para la selección Sub-17 contra equipos japoneses y contra Chile Sub-18. Al final del año se hace un torneo nacional y yo jugaba para la selección de Auckland. En ese torneo se eligen los jugadores para la Sub-17 y ahí quedé.

¿Cuál es tu posición en la cancha?

Soy wing izquierdo.

¿Wing? Ya casi nadie usa esa palabra… Ahora le dicen extremos…

Sí, eso, soy wing izquierdo, pero también puedo jugar de wing derecho. Soy zurdo.

Estilo de…

No sé, mi ídolo es Cristiano Ronaldo.

Y jugás en una posición similar…

Me gustaría decir que juego como mi ídolo Cristiano Ronaldo, pero no sé. También me gusta Neymar. La velocidad es una de mis características ("Tiene un cambio de velocidad más que todos", agrega Silvia, su representante).

¿Y qué sabés de El Salvador?

La verdad, muy poco. Ahora algo más…

¿Entonces ni te imaginabas que iban a pensar en vos para la Selección?

No, jamás imaginé que me iban a llamar. Recibí la noticia y me alegré. Lo primero que hice fue llegar a mi casa y orar… Dije: Señor, me pongo en tus manos y muéstrame dónde tengo que ir… Obviamente que se haga lo que tenga que pasar. Dios decidirá dónde jugaré. Estaba muy alegre cuando recibí la noticia.

¿Cómo te enteraste?

Enrique Borrelli, el coordinador de fútbol aficionado, me avisó. Me dijo que lo llamaron de El Salvador para pedir referencias mías. Insisto, no lo esperaba.

¿Cómo fue el cambio de Auckland a Buenos Aires?

Un lío impresionante. Esto es otro mundo. Tuve que acostumbrarme a cosas que habitualmente no hago. Me cocino yo mismo, tengo que lavar los platos… La adaptación toma tiempo. Vine con dos australianos, entonces es más fácil porque tengo personas que hablan mi mismo idioma.

Veo que todavía atiendes el teléfono en inglés…

Sí, pero hablo bien el español. En la casa siempre hablo español con mis padres.

¿Cuál es tu vínculo con El Salvador?

Era chico cuando me fui, pero tengo buenos recuerdos. ¿La comida? Uh, las pupusas. De vez en cuando mi papá las hace en Nueva Zelanda, pero no son iguales a las que comíamos allá.

 
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