Dr. José Linares Cerón*
Cuando un gobierno se vuelve promotor del aborto, busca justificar por motivos de salud pública, el nefasto asesinato de los no nacidos. Veo a los verdugos nazis del siglo XXI “a seres humanos que han perdido su dignidad" por un fajo de dinero que está manchado de sangre inocente. El Plan Nacional de Igualdad de género” donde se pone como agenda el libre aborto, puede describir a un gobierno, como una radiografía, y saber quién es quién, en el Gobierno, el Congresos y las mismas entidades Religiosas. Como dice la Biblia: "por sus frutos lo conocedeis".
En Ciprofam Internacional y el movimiento pro familia estamos moviendo todas nuestra influencia en lo político y social, para detener a los sicarios de los no nacidos. Estamos empezando a tener algunos éxitos, pero definitivamente la oración de los creyentes es una respuesta milagrosa en defender la vida. Cada vez tenemos más líderes comprometidos, a favor de la agenda de la familia y la vida.
Nunca he olvidado cuando una amiga, me confesó en los años 80 que había abortado en contra de su voluntad, y como consecuencia tuvo traumas graves en su salud mental, pero gracias a su fe cristiana, lo pudo superar. Con los años he estudiado en mi carrera sobre estos temas. Los daños pueden terminar con la vida de la paciente. Quedan propensas a contraer cáncer de útero y a no tener más hijos.
Un aborto puede dejar secuelas psicológicas y físicas muy profundas. Muchas veces, las infecciones y hemorragias obligan a practicarse la histerectomía en la mujer, es decir, la extirpación del útero. También puede afectar en sus embarazos posteriores, aumentando el riesgo de tener un parto prematuro; embarazos complicados, aborto espontáneo o bajo peso del niño al nacer, aunque la consecuencia más grave es la muerte.
Por otra parte, no es rara la perforación accidental de las paredes de la matriz durante la dilatación y el legrado, pudiendo el desgarro llegar a afectar la vejiga o intestinos. Algunos estudios afirman que las mujeres que se someten a un aborto son más propensas a desarrollar cáncer de útero, de la matriz o incluso de mama.
la Revista Británica de Psiquiatría ( British Journal of Psychiatry ), determinó que las mujeres que se sometieron a un aborto, experimentaron un aumento de riesgo en problemas de salud mental, en un 81%. El estudio también determinó que casi el 10% de todos los problemas de salud mental de las mujeres estaban directamente vinculados al aborto.
El estudio, que fue llevado a cabo por Priscilla K. Coleman, una profesora en desarrollo humano y estudios de familia en la Universidad estatal Bowling Green (Bowling Green State University) en Ohio, EE.UU, estuvo basado en un análisis de 22 estudios distintos y de 36 medidas de efecto, que implicaron a un total de 877,181 participantes, de las cuales 163,831, habían pasado por la experiencia de un aborto. Para el estudio, se tomaron en cuenta los problemas de salud mental pre-existentes al aborto. ¿El aborto provoca problemas emocionales, psicológicos y psiquiátricos?
Sí, el aborto provoca serios problemas emocionales como: Remordimientos, la mayoría de las mujeres que abortaron tuvieron sentimientos de remordimiento por la falta del hijo que "debería haber dado a luz". La salud psicológica y física de la mujer se ve afectada por el aborto de aquel que siempre será para ella, a lo largo de toda su vida, su propio hijo, haya o no nacido.
Los síntomas clínicos del remordimiento que ello provoca, varían y perduran hasta muchos años después del horrendo crimen. Las adolescentes son más propensas que las mujeres adultas a sufrir las secuelas psicológicas, aunque la primera reacción puede ser de alivio por no estar más embarazada, la ansiedad, la depresión y el sentimiento de culpa, aparecen pronto "tras un aborto se acumulan las siguientes consecuencias psíquicas: sentimientos de remordimiento y de culpa, oscilaciones de ánimo y depresiones, llanto inmotivado, estados de miedo y pesadillas. Frecuentemente, afirma, estos fenómenos van acompañados de perturbaciones físicas, como alteraciones del ritmo cardíaco o de la tensión arterial, migraña, trastornos del aparato digestivo o calambres en el vientre.
En el 70 % de las mujeres surge una y otra vez el pensamiento de cómo serían las cosas si el niño abortado viviera ahora. Además, las encuestas arrojan proporciones de hasta 50 % de uniones que se rompen después de un aborto. La verdad es que, cuando una mujer acepta someterse a un aborto, ella consiente en asistir a la ejecución de su propio hijo. Esa amarga realidad... se opone a la realidad biológica de la mujer, que ha sido ordenada precisamente para el cuidado y nutrición de su hijo, incluso no nacido.
Asumir el papel de "verdugo", especialmente de su propio hijo, sobre el cual ella misma reconoce la responsabilidad de protegerlo, es extremadamente doloroso y difícil. El aborto es todo lo contrario al orden natural de las cosas y automáticamente induce a una sensación de culpa. La mujer debe, sin embargo, admitir su culpa para poder convivir con ella
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