lunes, 15 de octubre de 2012

Francia se divide por el matrimonio gay y la adopción de niños por homosexuales

PARÍS —.(AGENCIALAVOZ) La sociedad francesa se halla dividida, a pocos días de que el presidente socialista François Hollande presente un proyecto de ley para autorizar el matrimonio de personas del mismo sexo y la adopción de niños por homosexuales. Aunque sólo se conocen sus grandes orientaciones, este proyecto, que será presentado el 31 de octubre ante el Consejo de Ministros, provoca reacciones opuestas de políticos, religiosos y expertos, al tiempo que suscita hostilidad o reticencias en una parte de la opinión pública.

El debate arreció después de que la ministra de Justicia francesa, Christiane Taubira, adelantara hace unas semanas que la legislación "extenderá a los miembros del mismo sexo el actual acuerdo sobre el casamiento" y "abrirá la adopción a las parejas homosexuales".

Poligamia, ruptura de civilización, pedofilia o incesto son los términos que manejan algunos opositores a esta legislación - que fue una de las promesas de campaña de Hollande - y que reflejan las tensiones en un país donde la homosexualidad era un crimen hace 30 años y era considerada una enfermedad mental hasta 1992. Aunque los sondeos indican que casi dos tercios de los franceses (un 62%) apoyan el matrimonio homosexual, el proyecto de ley generará seguramente debates encendidos en el Parlamento, dada la crispación política en torno a este tema. "Aviso de tempestad por el matrimonio gay", tituló el domingo el diario Journal de Dimanche, mientras otros medios evocan un movimiento de "resistencia civil" por parte de los alcaldes.

Lo tenso del debate confirma que el proyecto de ley golpea el corazón del sector más conservador de la sociedad, que considera aún la homosexualidad como un tabú y algunos de cuyos representantes no dudan en vaticinar que esta legislación supondrá el derrumbe de los valores que consideran intrínsecos a la sociedad francesa. Así, el alcalde del acaudalado distrito número ocho de París, François Lebel, asegura que la ley que autoriza el matrimonio de miembros de un mismo sexo abrirá la puerta a la poligamía. Esas declaraciones recibieron el respaldo de políticos conservadores, como Christine Boutin, la líder del Partido Demócrata Cristiano francés.

Al igual que Lebel, varios alcaldes, incluso socialistas, han amenazado con negarse a oficiar matrimonios homosexuales. "Declarar casados a una pareja del mismo sexo, ¡nunca!", afirman alcaldes de derecha e izquierda, lo que ha llevado a medios de comunicación franceses a evocar un movimiento de "desobediencia civil". Pero lo que suscita mayor oposición no es el matrimonio gay sino la idea de que las parejas homosexuales puedan adoptar, según muestran los debates. Algunos sondeos sugieren que uno de cada dos franceses se opone a dicha idea, mientras que sólo uno de cada tres se opone al matrimonio homosexual.

La Iglesia católica francesa, hostil al proyecto de ley, reaccionó reclamando la apertura de un debate nacional. Y la federación de protestantes de Francia estimó el sábado que el matrimonio para los homosexuales no "favorece la estructuración de la familia" y pidió un "gran debate público", expresando también su "muy fuerte preocupación" por una eventual reforma de la filiación.

Otras voces, entre ellas la de la líder democristiana Christine Boutin o de Rama Yade, ministra durante el gobierno del presidente conservador Nicolas Sarkozy (2007-2012), han saltado a la palestra para reclamar un referéndum.

Si Francia autoriza el matrimonio homosexual, será el noveno país de la Unión Europea que lo haga. Entre 2000 y 2012, ocho países europeos cambiaron su legislación para autorizar el matrimonio entre personas del mismo sexo: España, Holanda, Bélgica, Portugal, Noruega, Suecia, Islandia y Dinamarca.

 
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