
Por Manuel Edgardo Rodríguez Engelhard.
( AGENCIALAVOZ ) Yo me sentía muy agradecido con mi Señor por la gira misionera que finalizo en Ecuador. Veníamos en el avión de regreso a nuestros países y compartíamos de las maravillas que Dios Nuestro Señor había realizado en cada uno de los países que visitamos y compartí con mi querido hermano John
Carrette de mi sanacion en Colombia, como el libro “ Sanando a los enfermos “
había hecho que aumentara en mi la fe y como el Señor completo el milagro. John me contó que los esposos Hunter estarían por Guatemala en el mes de noviembre y yo le dije: yo los quiero en El Salvador, pero el me contó que era imposible, ya que ellos tenían su agenda llena y que para contactarlos se necesitaba hacerse con año o año y medio de anticipación, pero aun así le pedí a mi hermano que lo intentara y si esto venia del Señor, El lo permitiría; John hablo con ellos a USA y para la gloria de Dios dijeron que si y que ellos costearían los gastos que fueran necesarios.
El Señor conoce mi corazón y sabia que en el había el fuerte deseo que estas enseñanzas del poder del Espíritu Santo a través de sus creyentes fuera impartido en mi país, ya que lo necesitábamos pues ministrábamos con mucha timidez y hoy sabia que era porque desconocíamos la fuerza y el poder del Espíritu Santo.
John me contacto con el hermano Marc Simpson que era el encargado para organizar el programa de trabajo de los esposos Hunter, Marc era un hermano muy callado pero muy ungido del Espíritu y cuando hablaba lo hacia con poder, en aquel entonces estaba viviendo en Antigua Guatemala, el es de origen canadiense y llego a El Salvador con videos y libros de Sanando a los Enfermos, ya que el primer paso de la preparación era recibir un seminario sobre como sanar a los enfermos, para lo cual se invito a hombres y mujeres de diferentes grupos cristianos y católicos, fue un evento maravillosos donde vimos brazos y piernas crecer, sanidad de diferentes órganos, liberaciones de ataduras, expulsión del maligno, fue un seminario que nos quito el miedo a ministrar y a creer que el Espíritu Santo es nuestra fuerza y el nos da el poder. Este seminario se dio en iglesias católicas y evangélicas, en grupos de evangelización, y en la FHINEC, en cada lugar sucedían milagros.
Llego el día esperado, los esposos Hunter llegan a El Salvador, los estábamos esperando con mucha alegría todos aquellos que ya habíamos recibido el seminario, en la agenda estaba visitar iglesias católicas y evangélicas, grupos de oración y para terminar un evento en un estadio. Los que habíamos recibido el seminario fuimos llamados “ Sanadores por la Fe “, durante las asambleas de sanidad en los diferentes lugares Charles y Francis dirigían el momento dedicado a la ministracion y oración por sanidad, ya que ellos querían que el grupo de “ Sanadores por la Fe “ viéramos como obraba el Señor y obro maravillas. Llego el día del evento en el estadio y suben a la tarima los esposos Hunter, un matrimonio muy ungido, carismático y muy amorosos, predicaron ambos y en el momento de la ministracion individual se sentaron y dijeron los Sanadores en la Fe, se ponen frente a la tarima de dos en dos y con la fuerza y el poder del Espíritu Santo sanen a los enfermos, liberen a los cautivos, expulsen a los demonios y el Señor nos tomo a todos los que estábamos ahí, porque creímos y hubo cantidad de personas que recibieron sanidad, vimos personas dejar muletas, sillas de ruedas, sordos que comenzaron a oir y muchos mas, eso lo pudimos ver y me imagino que hubo mucho mas.
Ese día el Señor uso a los mas pequeñitos, a nosotros , solo se necesito que creyentes estuviéramos dispuestos a creer y obedecer, recuerdo que cuando se recogió la ofrenda hubo algo que me impresiono mucho fue un brazalete de un guerrillero del FMLN y lo dejo con una nota que decía que Dios lo había sanado y que era lo único que tenia y por eso lo entregaba. Dios seguramente bendijo a ese hermano ya que estaba entregando lo mas preciado que tenia en ese momento y a cambio recibió el tesoro mas preciado al Señor Jesús en su corazón y la sanidad de su cuerpo y alma.
Entre todos los ministros involucrados en esta actividad hay un grupo que gracias a este avivamiento en la actualidad es un ministerio católico crecido llamado KERIGMA, sus asambleas son con centenares de personas, donde el Señor se mueve con poder.
Charles y Frances nos comentaron que a sus seminarios había asistido un sacerdote llamado Robert DeGrandis y que ahora tenia un gran ministerio de sanidad y que Dios lo usaba grandemente. En eso iba a efectuarse la convención de la FHINEC en Guatemala y me llamo Pepe Font para pedirme que el evento de sanidad queria que lo dirigieran los salvadoreños, ya que habían sido los únicos que se atrevieron a tener a los Hunter y que el orador principal iba a ser el padre DeGrandis y yo ni lo dude para dar el si, fui el maestro de ceremonias, hubo muchas palabras de conocimiento, sanidades, liberaciones, el Señor hizo maravillas ¡ Gloria a Dios ! Recuerdo que al final se acerco un medico que pertenece a la fraternidad y me dijo que tenia una hija epiléptica, con lesión en su cerebro y que el creía que el Señor la podía sanar pero que lamentaba que su hija estaba en la ciudad de Escuintla a unos 100 kms. De la capital y yo le hable sobre Hechos 19:11 y oramos sobre una servilleta, y el se fue lleno de fe y creyendo que su hija iba a recibir la sanacion.
Luego de varios años me lo encontré en Costa Rica el se acordaba de mi hasta de mi nombre y me llama y me dice Edgardo ¿ Te acuerdas de mi ? yo le dije que realmente no me recordaba y me recordó lo de la servilleta y que el estaba invitado a dar el testimonio de la sanidad de su hija ¡ Gloria al Señor !
A ti que estas leyendo mis testimonios hoy quiero invitarte a creer en Jesús, El quiere morar en tu corazón, y en tu hogar, llenarte de su amor y darte la paz, déjalo entrar.
Dios les bendiga.