ESPAÑA-. ( AGENCIALAVOZ ) Hace poco más de cuatro décadas, cuando Benidorm, España, se preparaba para vivir su particular “sueño americano”, el padrón municipal apenas contaba con una población de 6.202 habitantes. Sólo unos pocos visionarios pudieron imaginar que, cuarenta años después, el censo se multiplicaría por doce hasta convertirse en la ciudad que es hoy.
Al cierre de 2007, Benidorm alcanzaba las 72.845 personas empadronadas y se ahora se consolida como uno de los municipios más cosmopolitas de la provincia, con más de un tercio de su población de nacionalidad extranjera y con ciudadanos procedentes de 121 países.
El espectacular crecimiento demográfico experimentado por Benidorm en apenas cuatro décadas, multiplicado en los últimos años por el efecto de la inmigración, ha propiciado que en la actualidad los ciudadanos extranjeros representen ya a más de un tercio de la población. Al cierre de 2007, el municipio superó por primera vez en su historia la barrera de los setenta mil habitantes censados, con un padrón de 72.845 personas, de las que el 35,36 por ciento -25.760- nacieron fuera de las fronteras de nuestro país.
El espectacular crecimiento demográfico experimentado por Benidorm en apenas cuatro décadas, multiplicado en los últimos años por el efecto de la inmigración, ha propiciado que en la actualidad los ciudadanos extranjeros representen ya a más de un tercio de la población. Al cierre de 2007, el municipio superó por primera vez en su historia la barrera de los setenta mil habitantes censados, con un padrón de 72.845 personas, de las que el 35,36 por ciento -25.760- nacieron fuera de las fronteras de nuestro país.
Británicos, rumanos, argentinos y ecuatorianos son los foráneos con mayor presencia en la ciudad y los colectivos que más crecen de año en año, pero no los únicos. Según los datos recogidos en la publicación municipal “Benidorm en cifras”, el municipio cuenta con residentes procedentes de 121 países, entre ellos China -representado por 976 personas-, Pakistán -828-, India -con 154-, Estados Unidos -86-, Nepal -61-, Mali -34-, Indonesia -17-, Jordania o Sudáfrica -ambos con 12-, lo que consolida a la urbe turística como una de las más cosmopolitas de la provincia y con una población más diversa.
Esta elevada presencia de habitantes extranjeros ha traído consigo no sólo una importante bolsa de mano de obra para la hostelería y la construcción, entre otras, sino también otros factores, como el rejuvenecimiento de la población -los grupos de edad más numerosos son los situados entre los 20 y los 49 años- y la aparición de nuevos puntos de reunión. Como ejemplo, basta con citar la iglesia evangélica pentecostal que el pasado noviembre puso en marcha el colectivo de rumanos que reside en Benidorm y que todos los domingos reúne a cientos de personas con motivo del culto; o los comercios de productos típicos, restaurantes o bares regentados y destinados mayoritariamente a ciudadanos británicos o de América Central y del Sur que han visto la luz en los últimos años.
Pese a la numerosa representación de ciudadanos llegados de buena parte del mundo, no sólo de extranjeros se hizo Benidorm. Los emigrantes nacionales vinieron antes que ellos y se asentaron en la ciudad hasta tal punto que, ahora, los nacidos en otras comunidades autónomas representan el 54,3 por ciento de los 47.085 españoles que están empadronados en el municipio. Los ciudadanos nacidos en la Comunidad Valenciana ascienden a 21.503, mientras que los que lo hicieron en el resto de regiones del país se elevan a 25.582 personas, según refleja el mismo informe elaborado con los datos del padrón municipal a 31 de diciembre de 2007.
Los procedentes de Andalucía son el colectivo mayoritario en Benidorm, formado por 8.322 personas y que, entre otras actividades, celebran en la ciudad sus fiestas autóctonas y disponen de una numerosa casa regional. Los castellano manchegos, que también festejan sus días grandes, son el segundo grupo en el escalafón, con una representación de 3.820 personas en el censo, seguidos de castellano leoneses ??-con 2.685 empadronados-, madrileños -2.681- y murcianos -1.684-. Aunque con menor reflejo en el censo, también es importante la presencia del colectivo procedente del País Vasco, con sólo 1.124 empadronados, pero cuya cifra en la práctica es mucho mayor, mientras que ceutíes y melillenses son los grupos con menor representatividad, ambos con 57 ciudadanos reflejados en el padrón
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