Argentina -. ( AGENCIALAVOZ.COM) Los casos recientes en Argentina pusieron el tema en el tapete, aunque es ya conocido a nivel mundial. Los psicólogos aseguran que no se producen ahora más que en otros tiempos, sino que la gente se anima cada vez más a denunciarlos. Son patologías distintas, en la concreción de la perversión está la diferencia.
Debemos explorar el fenómeno de la pedofilia y las características de quienes lo practican para tener si una opinión más o menos acabada sobre el tema. De esta manera poner verdad sobre tanto mito que circunda esta perversión.
En principio se debe poner en claro la diferencia entre pedofilia y pederastia. Ambas definiciones se suelen confundir pero la diferencia está en la acción. Esa acción que llevará a cometer un delito.
La pedofilia es la atracción sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes. Es sólo eso, atracción. Los pedófilos no pasan a la acción. Sí lo hacen los pederastas. Es la acción que conlleva a la práctica sexual con un menor que implica un abuso por parte del adulto. Es decir entonces, que un pedófilo sería una persona que se siente atraído por los niños y un pederasta es alguien que comete un delito sexual o un abuso con un niño. Se concluye entonces que todos los pederastas son pedófilos pero no todos los pedófilos son pederastas. La diferencia consiste en el acto. El pederasta es la persona que traspasa la fina línea de observar, masturbarse y recrearse con los videos y fotos de menores y lo traslada a un plano físico.
Se ha considerado a la pedofilia como una forma de homosexualidad. La psicología del siglo XX ha desterrado ese mito ya que la pedofilia es también heterosexual.
Se piensa que la mayoría de los pedófilos son personas de una cierta edad, pero se debe tener en cuenta que estas tendencias se inician entre los 14 y 16 años.
Estas patologías, tanto la pederastia como la pedofilia, no pertenecen a una clase social en especial. Sí puede ser que, en las clases medias, se tenga un mayor acceso a la pornografía infantil, por Internet o costearse el poder pertenecer a una red de prostitución.
Según estudios realizados, la mayoría de los pedófilos presenta una personalidad inmadura, problemas de relación, baja autoestima con fuertes sentimientos de inferioridad. Por lo general suelen ser más reservados y solitarios.
Se encuentran fijados en períodos de su propia infancia que las vivencian como idílica. Esto les impide encontrar a su objeto de deseo en un par y la intentan con alguien, en su fantasía, igual a él. Un niño a quien ven más inmaduro o débil y a quienes en última instancia pueden dominar.
Un reglón aparte lo merecen los “pedosádicos” que son individuos que tienen una tendencia a la violencia con los más débiles, en este caso los niños, causándole un daño.
“Está comprobado que factores que favorecen la pedofilia violenta en los adultos son el haber sido violados o tratados con crueldad en la infancia, la pertenencia a ambientes familiares disgregados, o/y el haber asistido como espectador incapaz o imposibilitado de reacción a acciones violentas contra familiares o allegados. Otros factores de riesgo más indeterminados y con mayor variedad cuantitativa y cualitativa en la configuración de personalidades pedófilas son el temperamento, la edad, la calidad de lazos afectivos en la infancia, o la capacidad de reacción y distanciamiento frente a experiencias angustiantes.” (Francesc Xavier Moreno Oliver, doctor en Psicología y profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona, España)
En su mayoría los pedófilos no son violentos y esto, más allá de ser un signo de tranquilidad, es todo lo contrario porque ejercen una seducción muy marcada hacia los niños con lo cual detectan y exploran su vulnerabilidad, observando su entorno y midiendo las posibilidades de conquista. Están persuadidos de que sus conductas son originales y creativas aportándole al niño vivencias que ayudaran a su maduración y es la sociedad quien le impide que desarrolle un vínculo normal de afecto. Más allá de este pensamiento, generalizado y sostenido por distintas asociaciones de pedófilos, la pedofilia es una perversión.
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