martes, 30 de septiembre de 2008

Estados Unidos inmerso en una crisis económica y de liderazgo


EE.UU-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) El fracaso del lunes de la propuesta de rescate de Wall Street subrayó el hecho que Estados Unidos no sólo sufre una crisis financiera, sino también una crisis en el liderazgo político del país.


"Ha sido un mal día para Washington y un mal día para la política'', opinó Harold Ford, ex congresista demócrata de Tennessee. "Lo ocurrido ha sido una vergüenza para el país''.
Ninguno de los líderes políticos nacionales, republicanos o demócratas, han demostrado que pueden navegar las peligrosas aguas políticas del momento y lograr un acuerdo para rescatar el sistema financiero y restaurar la confianza en el mercado.

Bush es un presidente saliente y en gran medida desacreditado. Su propio partido no confía en él y no consiguió que el Congreso le prestara atención cuando advirtió que si los legisladores se rebelaban ocurriría una catástrofe.
El candidato Barack Obama y los líderes congresionales concordaron con Bush en la urgente necesidad de una medida, pero tampoco consiguieron una mayoría de votos.
No obstante, se acercaron más que el republicano John McCain y los líderes de su partido en la Cámara de Representantes, quienes obtuvieron solamente el 30 por ciento de los votos republicanos para el acuerdo, mientras los demócratas consiguieron alrededor del 60 por ciento de sus miembros.


Los líderes de ambos partidos se comprometieron a dejar de lado las políticas partidistas y cooperar en la redacción de un proyecto aceptable para ambos, pero cuando sólo faltan cinco semanas para las presidenciales, no pudieron evitar las críticas partidistas, que dificultaron más la aprobación del acuerdo.
En ningún lugar la crisis es más evidente que en la Casa Blanca.
Bush se arrastra hacia el final de su segundo término con uno de los índices de aprobación más bajos de la historia: una encuesta reciente de Gallup indicó sólo 27 por ciento aprueba su gestión.
Y lo que es peor, ha perdido credibilidad ante el Congreso, especialmente por llevar el país a la guerra de Irak. Cuando envió al vicepresidente Dick Cheney a cabildear a los republicanos de la Cámara para que apoyaran el rescate de Wall Street, la sesión a puertas cerradas se hizo tempestuosa y se alega que algunos miembros recordaron a Cheney que habían confiado en su palabra sobre la decisión de invadir Irak.


Bush está también pagando el precio de haber forzado al Congreso por años, sobre todo cuando delegó en el entonces líder de la mayoría en la Cámara, Tom DeLay, republicano por Texas, para que presionara a favor de propuestas como una costosa ampliación del Medicare, contra la voluntad de los conservadores escépticos.
"No hay duda de que los legisladores están llenos de rencor por cosas pasadas'', opinó Dan Schnur, director del Instituto de Política Unruh de la Universidad del Sur de California.
Los demócratas, que en el 2006 tomaron el control de la Cámara y el Senado, tampoco lograron una decisión. El índice de aprobación del Congreso es todavía más bajo que el de Bush, cerca del 18 por ciento.


Cuando Obama, el nuevo líder de su partido, se enteró del rechazo al plan, habló de Washington casi como si él mismo no fuera legislador.
"Los demócratas y los republicanos en Washington tienen la responsabilidad de asegurar la aprobación de medidas de rescate de emergencia que al menos puedan contener los problemas inmediatos para poder comenzar a planear el futuro'', declaró.
No especificó cómo lo dirigiría o qué papel jugaría. "Asuman su responsabilidad'', le dijo al Congreso. "Hagan lo que tienen que hacer''.
Los líderes demócratas en el Congreso también se mostraron escandalizados y la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, demócrata por California, y otros se jactaron de haber conseguido la mayoría de los votos demócratas, aunque no fueran suficientes.


"El lado demócrata ha cumplido su palabra más de lo debido'', dijo Pelosi, elogiando a sus compañeros por "lograr que el 60 por ciento de los demócratas de la Cámara apoyen un proyecto de ley que no es nuestro''.
Los líderes republicanos tampoco consiguieron reunir los votos prometidos y afirmaron que perdieron unos 12 votos cuando varios legisladores se disgustaron con Pelosi.
"Podríamos haber logrado una victoria hoy de no haber sido por el discurso partidista que la presidenta [de la Cámara] pronunció ante el pleno'', afirmó el líder republicano de la Cámara, John Boehner, republicano por Ohio.
McCain se mostró tan impotente como el resto. Suspendió brevemente su campaña la semana pasada para apoyar el plan y pasó parte del sábado cabildeando a los republicanos por teléfono, pero tampoco consiguió resultado alguno.

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Blogger Templates