EE.UU.-(AGENCIALAVOZ)El 16 de agosto de 1977 a las 14:20 horas Elvis Presley aparecía muerto, tumbado en el suelo del baño de su mansión de Menphis, exánime por una falla cardíaca. La causa real de la muerte sigue siendo un misterio pues, a pesar de que el certificado de defunción señala que la misma se produjo por causas naturales, uno de los médicos sostuvo que se debió a una sobredosis de medicamentos. Su padre dispuso una autopsia, pero nunca se dieron a conocer los resultados.
Durante su carrera artística, Elvis Presley obtuvo infinidad de discos de oro, más discos multiplatino que cualquier otro cantante (veinte de sus álbumes vendieron más de dos millones de copias) y se colocó en el primer puesto de los charts en dieciocho oportunidades. Lleva vendidos hasta la actualidad más de mil millones de discos, ganó tres Grammys y fue nominado para catorce.
LAS RAÍCES DE SU FE Y DE SU TALENTO
El rey del Rock and Roll había nacido el 8 de enero de 1935 en una familia de escasos recursos. Su llegada al mundo estuvo marcada por la fatalidad: en el complicado parto de su madre, pierde a su hermano gemelo el mismo día que nace.
Los primeros pasos Elvis Aarón Presley en la música fueron en la iglesia evangélica de Tupelo del Este, en el Estado de Missi-ssippi.
La iglesia donde se congregaba la familia Presley tenía apenas unos 25 miembros, incluyéndoles a ellos. Syles Presley, primo paterno de Elvis, era uno de los principales cantantes y tenía un cuarteto de Gospel. El padre de Elvis era diácono y su madre era maestra de la escuela dominical.
Elvis creció escuchando y haciendo música “Gospel”, “country” y “blues”, al más puro estilo norteamericano. Quizás por eso, en la fama, Elvis interpretó canciones cristianas, tal vez para apaciguar su conciencia y recobrar la paz que alguna vez tuvo. Solía llorar cuando alguien le hablaba de Dios. Se emocionaba cuando escuchaba un himno antiguo, de los una vez había entonado.
Su madre lo animaba a asistir a las reuniones de jóvenes y Elvis acudía con gran entusiasmo. Servía en la iglesia, participaba en las actividades de jóvenes y asistía a los cultos de oración. Ese adolescente amor a Dios tuvo mucho que ver, probablemente, con los tres premios Grammy que recibió en el género ‘Gospel’.
Grabó más de 50 canciones cristianas. Entre las premiadas están «How Great Thou Art» (Cuán Grande Es Él) en 1967, como la mejor producción de música sacra. «He Touched Me» (Él Me Tocó) en 1972, como la mejor producción inspiracional.
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